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martes, 10 de mayo de 2016

No me invitaron



Querido César, te escribo para decirte que estoy muy feliz y orgullosa de que te hayan llevado al Panteón Nacional; hoy cuando veo por televisión tu Acto de Inhumación con tanta gente importante, me siento henchida de emoción y un poco triste también porque no me invitaron, ¿por qué no me invitaron? ¿Hice algo malo? Hoy 10 de mayo de 2016, vi al Presidente de Venezuela, emocionada vi al Ministro de cultura, estaba tu hija y también tus segundos hijos, el Movimiento de Teatro César Rengifo. Los ojos se me llenan de lágrimas. Al fin reconocen tu importancia en el campo del teatro. Desde mi lugar de siempre en la esquina del cuño cerquita de tu ahora lugar de descanso eterno pienso en aquel año en que me dieron tu nombre como epónimo, abrí las puertas a tantas muchachas y muchachos para darles clases, por cierto, con los programas de estudios que me diseñaste. ¿Te digo un secreto? Últimamente me he sentido un poco enferma. No he tenido personas que me quieran. No hay nadie que me quiera dirigir a puerto seguro. Me siento usada. Pero no creas que he dejado mis enseñanzas a tantos jóvenes que, actualmente, son personas que logran llevar el teatro venezolano hacia adelante y con la cabeza en alto. ¿Por qué no me invitaron? Si es que no me quieren, me hubiera sentado en una esquinita sin hacer ruido. Sólo quería estar allí para aplaudirte o suspirar por este tan grande honor. ¡Ummm! ¡Qué orgullosa me siento de llevar tu nombre! Yo no te uso. Yo te llevo en mis paredes, salones, estudiantes y, sobre todo, en las clases diarias, en las cuales les transmitimos a nuestros alumnos tu legado, tu amor por la Patria de Bolívar y, a veces, lo hacemos con pocas cosas porque me han olvidado, pareciera que quisieran más a tus nuevos hijos que a mí, aunque  creo que también son valiosos. A mí que llevo años junto con los docentes enseñando el difícil arte del teatro y el más difícil arte que es la ética y tu ideología, querido César. ¿Por qué no me invitaron? No siento rencor, si no tristeza porque en Venezuela se olvidan de su pasado; los líderes de la cultura se olvidan del pasado y sólo dan cobijo a lo que ellos creen es novedoso. Quería ir al Panteón Nacional para ofrendarte mi amor eterno. Discúlpame, pero no me invitaron.

Con mucho amor para ti, la eterna,

Escuela Nacional de Artes Escénicas César Rengifo.
Escrito por : Bruno Mateo (egresado de la Escuela Nacional de Artes Escénicas César Rengifo y ahora Docente de la misma Institución)

miércoles, 4 de noviembre de 2015

A 35 años de su muerte

Por Gabriel González.



El arte debe existir en función de la humanidad. CR



Tantos años contemplando, César,
tu pintura,
y sin comprender aún
cómo es posible tanta vida
en la punta de un pincel,
tanto color en el ojo
tanta poesía en tus dedos,
tanta fe, compañero,
en ese pesimismo tuyo, tan de combate
que nos empapa de victoria.

Eduardo Gallegos Mancera, enero 1976



Tiene fábulas fascinantes. Como la del condenado a la horca que ofrecen perdonarle la pena si ocupa la vacante de verdugo, y se estrena con sus compañeros (Soga de niebla). O la de los soldados que camino a Carabobo se enteran que ya sucedió el combate (¿Quién se robó esa batalla?). O la tragedia de una casa campesina al paso de la Guerra Federal (Un tal Ezequiel Zamora). O aquella donde una empresa funeraria se hace del negocio de la compra y venta de cadáveres y la virgen Antígona, de 80 años, los estafa (La fiesta de los moribundos). O la del muchacho que trae la noticia de un asesinato y el jefe civil, el cura y el médico se escurren (La esquina del miedo).

Este artista parece buscar todavía sitio, aunque lo tiene y sobre él se ha sentado gran parte del teatro venezolano, aunque la academia y el comercio teatral lo miren de reojo.  No por casualidad la Escuela de Artes de la Central acumula escasas tesis y ninguna cátedra del dramaturgo más prolífico, más ambicioso y más montado de todos los tiempos en Venezuela.

Escuché el audio, su voz suave, donde habla el tipo sencillo que fue: “Vengo del venero más profundo del pueblo”. Su padre era repartidor de la panadería Gradillas; su madre costurera. “La gente que me ayudó a criar es humilde: por eso mi relación con el pueblo es genésica, de raíz”. Por eso en su obra están presentes los vencidos, aquellos que no eran protagonistas sino figurantes.

Escribe dramas, comedias, cantatas, poemas, una obra de títeres. Recrea en distintas obras la Colonia (Obscenéba), la Independencia (Esa espiga sembrada en Carabobo), el boom petrolero (Las torres y el viento) y la actualidad con Una medalla para las conejitas o Buenaventura chatarra, donde las capas medias pueden ver un espejo de su falta de compromiso e ingenuas aspiraciones. No se aceptaba realista pese a que lo anotaron con esta cómoda definición. Porque “realista es el que copia —dijo—y yo presento otra realidad y la embellezco”. Mostraba el drama y la esperanza de Venezuela; y también claves para entender y transformarla.

Toda su vida fue lucha. Cuando venía en el vientre su padre murió. Su mamá partió diez meses luego. Esto pasó en 1915 en la esquina Pueblo Nuevo de La Candelaria. La tuberculosis, que se llevaría también a sus cuatro hermanos, lo acechaba. Lo adoptaron pero la anciana madrina falleció. A los ocho años lo cuida el alegre José del Carmen Toledo y lo releva el primo de éste Rojas Guardia cuando ya es adolescente.
Aquel niño frágil mostró interés en el dibujo, por eso a los diez años ingresa en la Escuela de Bellas Artes. Las tablas y el pincel lo ganaron a la vez. Temprano disfrutó sainetes de Guinán y Leo y el sabor popular lo impregnó. Por 1932 produjo la pieza que montó una amiga maestra (y la publicó Carmen Clemente Travieso). Siguieron obras que fue eliminando su rigor. Años difíciles para la puesta, salvo para extranjeros. Pero en 1937 se rompió la cáscara. Muchos autores de teatro le deben esto a Rengifo. Comenzaron a presentar su dramaturgia hecha aquí, en Venezuela. E inició aquella industriosa labor que sólo suspendía cuando lo llamaban los pinceles. Fue extraordinario en ambas artes. Por eso le confirieron dos premios nacionales, pintura (1954) y teatro (1980). La noticia de éste último lo conmovió, pero era tarde.

Bajo las torres de El Silencio está su mural Amalivaca. Fue comunista. Su compromiso popular le dio a probar la sopa amarga de la intransigencia política. Fue la época que vivió y retrató con su mirada moderna hasta que su precaria salud ya no pudo sostenerlo hacia 1980. Este año se cumplieron 100 años de su natalicio, y el 2 de noviembre se cumplieron 35 años de su muerte. Basta abrir una página o mirar un cuadro para tocar nuestro presente. Empero el biógrafo debería apurarse, pues sus huellas se borran aunque sus restos estén en el Panteón Nacional.

viernes, 11 de abril de 2008

El teatro de César Rengifo


Algunas consideraciones de la dramaturgia de César Rengifo.
(extracto)

por Bruno Mateo.
IG: @brunomateoccs

César Rengifo fue un autor venezolano que fue considerado como uno de los autores más prolíficos del país, su basta obra no sólo se limita a textos dramáticos, sino también a poesías, ensayos, artículos de opinión sin descontar su labor como pintor, el objetivo de esta disertación es presentar a César Rengifo como dramaturgo y en específico utilizar el texto Los Canarios para hacer un análisis inductivo de su obra dramática, es de aclarar que la intención no es concluir con consideraciones contundentes, más bien, se pretende abrir un abanico de posibilidades en el estudio de la obra dramática del autor escogido.

La obra de César Rengifo puede ser considerada como una dimensión especular en donde se observa claramente a la sociedad que refleja y específicamente las características de un sector social: la marginalidad.

El autor produce una dramaturgia que toca la temática social. Hacia un poco más de los años cincuenta del siglo xx e incentivados por la Revolución Cubana en 1959 liderada por Fidel Castro los escritores latinoamericanos se vuelcan a presentar sus realidades, con sus problemas y su situación política, según la referencia que hace Maigualida Gamero Mondragón en su Tesis de grado en Letras de la UCAB: Semiótica del espectáculo en una autor: César Rengifo en una categoría expresiva: el teatro en dos obras: “Las mariposas de la oscuridad y “Las torres y el viento” hace notar que:

En Venezuela, después de 1945, puede decirse que surge una actividad teatral auténticamente original que busca en su cultura la superación del provincianismo y de lo anecdótico. Las razones de tales transformaciones se encuentran en la nueva configuración de la sociedad de una vida primitiva y rudimentaria a convertirse en una potencia petrolera, además de un hecho inicial, “la revolución de octubre”, que inició un proceso acelerado de democratización. Desde entonces, pasan desde el teatro de guerrilla en la década del 60, hasta el experimental en la del 70.

Los textos dramáticos de César Rengifo retratan esas transformaciones sociales, sus obras reflejan el lado oscuro de ese positivismo generado por la explotación petrolera. Venezuela pasa de ser una sociedad agrícola a una economía monoproductora de petróleo. El autor utiliza el arte dramático como un espejo de una parte de la sociedad, en este caso del sector marginado del sistema, de los olvidados, el teatro hace un juego especular, es una visión de mundo

Obras tales como “Las torres y el viento” desenmascaran ese mundo de ficción lleno de materialismo dado por la cuantiosa cantidad de ingresos producidos por el petróleo, la premisa de César Rengifo, según puede leerse en sus textos dramáticos es recuperar el sentido perdido de la realidad.

Siguiendo la perspectiva de Maigualida Gamero en su tesis, para César Rengifo, al guardar toda una serie de valores sociales e históricos, no tiene como objetivo principal propiciar la diversión, por sobre ella están otros objetivos más profundos. Aquí nos podemos dar cuenta que al autor no le interesa solamente el disfrute y la fruición de un espectáculo teatral, su teatro quiere ir más allá, su dramaturgia pretende que el espectador- lector tome conciencia y reflexione sobre los problemas que golpean a la población de la que se habla.

César Rengifo en su ensayo “Arte, Teatro y Política”, expresa que el teatro es una arte en donde se expresan las ideas, contradicciones y luchas políticas, ésta es un arte colectiva y pública y refleja la problemática humana social. El teatro de Rengifo se encuentra al servicio de las denuncias y reflexiones de las inquietudes sociales, bajo esta óptica el teatro es eminentemente político, entendiéndose la política como el conjunto de relaciones sociales de una comunidad específica, la política es un entramado complejo de relaciones humanas, las cuales buscan la construcción del mundo.

Por favor, aún no.