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Mostrando entradas de septiembre, 2007
¿Más nada o nada más?
de Ángel Rosenblat


Decía un amigo español, como quien comete una infidelidad a su lengua materna:


"Me estoy venezolanizando: ya digo más nada"


Efectivamente, más nada es general en toda Venezuela. Hasta se encuentra en un purista como Julio Calcaño: "Patojo es afín a patuleco, y es el que tiene los pies hacia dentro, como el pato, y más nada". Y en una prosista como Teresa de la Parra, que juega con los más sutiles matices de la lengua, María Eugenia, de regreso de Europa después de doce años de ausencia, ve desde cubierta las luces de Macuto:


"Evocaba la fisonomía fina y alargada de tío Pancho. Recordaba cómo antes de marcharse me había cogido en sus brazos. recordaba cómo luego me había besado muchas veces, y cómo, por fin, sin decir más nada, había vuelto a ponerme en el suelo"


También es general más nadie, más ninguno, más nunca. En un cuento de Urbaneja Achelpohl, Rosa, desengañada de su primer amor, dice : "yo no quiero querer a…

Llegó el Sambil

Los procesos transformadores inherentes a un ente orgánico como lo es la ciudad, trae como consecuencias una división de opiniones entre sus ciudadanos, hay quienes se plegan a los cambios y los aceptan, hay otros que adversan la alteración de su espacio. Tal es el caso del levantamiento inconsulto del mall del Sambil que se levanta sin ninguna piedad en el elevado de la Candelaria, justo diagonal a otro super centro comercial llamado Galerías del Ávila. ¿Por qué no se expuso el caso en consulta pública a los ciudadanos caraqueños? Quizás porque detrás de esta construcción se mueve una gran cantidad de dinero. Es una especulación, pero que no se aleja de nuestra realidad política. El caso es que lo que se nos viene encima a los pobladores del valle del guaraira repano es un caos de marca mayor. Las colas serán (aunque ya lo son) infernales. La contaminación se desarrollará más, en contraposición al discurso oficial de la protección del medio ambiente. En mi maltratada Caracas hemos te…

Buenas y malas palabras

¿Díceselo o díselo?
De Ángel Rosenblat

Entre nosotros hasta la gente más culta usa: "Díceselo a Juan", "Díceselo a tu mamá". ¿no ha incurrido en ese uso Simón Bolívar. En una carta dirigida a María Antonia, su hermana, el 30 de marzo de 1824, le dice:


He celebrado infinito el que me hables de Lino...Siento infinito que las circunstancias no me permiten servirle como merece. Díceselo así, con el mayor esclarecimiento, y que no lo olvidaré jamás.


De esta carta no existe el original, sino una copia. No creemos que Bolívar, con su extraordinario dominio del idioma, incurriese en tal falta, ni siquiera en una carta familiar. Aún el "esclarecimiento" quizás sea "encarecimiento". El díceselo hay que atribuirlo, indudablemente, a incorrección de la copia.

Pero de todos modos es viejo entre nosotros. Ya Miguel Carmona, en el Monitor Industrial, de Caracas, el 25 de febrero de 1859, lo consideraba voz corrompida. Y también se ha señalado en Colombia, Guatemala…
ESQUINA EL CUJI

Según cuenta la leyenda, en esta esquina se alojaba un zapatero llamado Carrasquero. Este señor era algo extraño, era como una especie de astrólogo. Él veía señales de muchas cosas que podían suceder, en el movimiento de las estrellas, las ramas de los árboles y hasta en el aullido de los perros. Dicen que él tenía visiones acerca de un tesoro enterrado cercas de una mata de cují. Así que decidió hablar con un monje del Monasterio de San Jacinto y preguntarle que podía hacer para localizar con más exactitud el sitio donde estaba el tesoro. El monje, para jugarle una broma al señor Carrasquero le dijo que fuera al sótano de la iglesia a la medianoche para que algún espíritu le informase lo que quería saber. El señor Carrasquero acudió al sitio a la hora indicada, y efectivamente, le apareció un espíritu quien le dio unas indicaciones absurdas y que casi lo mató del susto. Luego, el monje fue en busca del señor Carrasquero y lo encontró asustado debajo de unas escalinatas…
SEPTIEMBRE
de Libeslay Bermúdez

Adónde tú con ese árbol caído en el corazón
adónde los otros con su miseria gastada
¿De quién la espada en el alma de los muertos?
¿De quién el grito?

Dos veces más y los perros persiguiendo la carne sin fronteras
el recuerdo de la sangre obliga
la sombra permanece sonriente
en los hombros del poeta que busca la lágrima
y espera otra vez

A veces las calles dicen algo
a veces es verdad que a veces dicen cosas
a veces las hormigas llegan a la biblioteca
y danzan con sus huevos por entre mis libros
a veces entre mis libros

Éramos varios y la luna caminaba con nosotros
nosotros que éramos también
los que veníamos buscándonos

¿Cómo será vivir colgado de una casa subterránea
perder el hilo de las horas
¿será que se puede vivir en el agua con los ojos abiertos
y yo, que no me he dado cuenta,
me quedé viajando en este barco negro?

Este barco de papel
donde no quepo sin doblarme
barco de sol me lleva
soy esa orilla como un sueño
roto de agua
mecedor.

Libeslay Bermúdez. Juegos de guerra. La M…

Guayoyo

Una de las características más sorprendente y envidiada de los venezolanos es la competencia linguística que poseemos, es decir, esa capacidad de dinamizar la lengua según los diferentes momentos históricos. Me atrevería a decir dentro de mis limitados conocimientos del lenguaje que Venezuela es uno de los países que posee la habilidad de utilizar las palabras y transformarlas para lograr una comunicación más eficaz. Un ejemplo de lo que estoy acotando se percibe cuando nos acercamos a un establecimiento para tomar un simple café. Los nombres de los diferentes cafés servidos sobrepasa el vulgar hecho de tomarlo. Es gracioso e interesante cómo los venezolanos pedimos un café. Hay quienes piden un café con leche, el nombre menos elaborado, otros piden un tetero, una taza de leche con un toque de café, un negrito corto, la mitad de una taza llena de café, ni "muy, muy ni tan, tan", una manera peculiar de solicitar una taza de café ni muy oscura ni tan clara, un guarapo, un ca…
Teresa de la Parra
"La mujer proyectándose en la obra"
Teresa de la parra, seudónimo de Ana Teresa Parra Manojo, nace en París en 1890. Su familia estaba vinculada al hombre fuerte de Venezuela; Juan Vicente Gómez, que detentó el poder entre 1903 y 1935, primero como presidente y luego como dictador. Esta familia formaba parte de la aristocracia venezolana y, dentro de ella, al sector de los terratenientes; en consecuencia formará parte de la aristocracia de ese país..
Desde los dos a los nueve años vive en la hacienda de caña de sus padres en la localidad de Tazón, cerca de Caracas. En 1898 muere su padre y la familia se traslada a España. En 1909 regresa a Caracas, en 1922 viaja a París. Su vida se vuelve itinerante hasta pocos años de su muerte, ya que la enfermedad que padece (tuberculosis), le impide viajar. Reside entonces en España y muere en Madrid en 1936.
Sus primeras realizaciones literarias fueron los relatos orientales publicados en un periódico bajo el seudónimo de…

Historia caraqueña

Leoncio Martínez

Este hombre de la música y las letras, nació en la ciudad de Caracas el 22 de diciembre de 1888, fruto de la unión entre Juan Martínez Zozaya e Isabel Martínez.

Una de sus labores más conocidas fue la fundación junto a Francisco Pimentel (Job Pim) en 1923, del semanario humorístico “Fantoches”, del cual fue director y colaborador asiduo. Empleaba el seudónimo de “Leo” para redactar columnas de crítica literaria, taurina y de actualidad, así como también hacía críticas bastante jocosas y de aversión al gobierno gomecista en la sección “Leo y Comento”. A pesar de la aclamada polémica que en su momento causó la publicación, el dictador Juan Vicente Gómez ordenó su cierre inmediato. En su labor de periodista también contribuyó en la escritura de reportajes y artículos de opinión en periódicos y revistas venezolanos como “La Voz del Pueblo”, “El Cojo Ilustrado” (1908), “El Nuevo Diario”, “La Linterna Mágica” y “Pitorreos” (1913).Desarrolló sus virtudes literario - artísticas…

Escuela de teatro

En la calle paralela a la avenida Baralt, hacia el este, subiendo por el Banco Central de Venezuela, y pasando la iglesia de Altagracia, la plaza del BCV, el Ministerio de Educación, la Junta Parroquial se llega a una casa de color blanco ubicada en la esquina el cuño con una pequeña y casi invisible placa que dice Escuela Nacional de Artes Escénicas César Rengifo. En esta casa funciona esta Institución cultural. En ella se encontrarán con una exposición mal montada del extinto pintor y escritor caraqueño César Rengifo. La Escuela forma a técnicos medios especializados en tres áreas de teatro: actuación, diseño y gestión teatral. Lo que equivale a decir un bachillerato en teatro. La infraestructura cuenta con dos sendas salas para las clases: una para la actuación (llamada estudio negro o sala Esther Bustamante) y la otra para los ejercicios de la materia expresión corporal (llamada estudio blanco). Pero no nos ilusionemos, estos dos espacios se encuentran en un estado deplorable, ha…

Caracas la vieja

ESQUINA ANGELITOS

En esta esquina, la imaginación del pueblo consolidó ese nombre que parecía ser de mucho antes de la anécdota. Dicen los pobladores de la ciudad, que el presidente Páez en sus ejercicios de patriota, cortejaba una mujer ajena en aquel lugar. Para no ser sorprendido in fraganti en actos alevosos de machismo que le podrían acarrear enfrentamientos, en esa misma esquina que sigue teniendo aquel nombre, colocó un grupo de guardias, bien armados, cuya misión era impedir la llegada de “chaperones” o visitantes no deseados.

Aquellos “angelitos" apostados en plena calle trascendieron a la historia de la ciudad sirviendo de epónimos de esa esquina