Buenas y malas palabras

¿Díceselo o díselo?
De Ángel Rosenblat

Entre nosotros hasta la gente más culta usa: "Díceselo a Juan", "Díceselo a tu mamá". ¿no ha incurrido en ese uso Simón Bolívar. En una carta dirigida a María Antonia, su hermana, el 30 de marzo de 1824, le dice:


He celebrado infinito el que me hables de Lino...Siento infinito que las circunstancias no me permiten servirle como merece. Díceselo así, con el mayor esclarecimiento, y que no lo olvidaré jamás.


De esta carta no existe el original, sino una copia. No creemos que Bolívar, con su extraordinario dominio del idioma, incurriese en tal falta, ni siquiera en una carta familiar. Aún el "esclarecimiento" quizás sea "encarecimiento". El díceselo hay que atribuirlo, indudablemente, a incorrección de la copia.

Pero de todos modos es viejo entre nosotros. Ya Miguel Carmona, en el Monitor Industrial, de Caracas, el 25 de febrero de 1859, lo consideraba voz corrompida. Y también se ha señalado en Colombia, Guatemala, Méjico, Nuevo Méjico, Santo Domingo, Puerto Rico, Perú y Chile, y también Andalucía. En cambio, las regiones de voseo, de Venezuela y gran parte de América, usan díselo (de decídselo). Y en algunas partes alternan las dos formas.

Obsérvese que ese díceselo representa una igualación entre la tercera persona del presente (él dice) y la forma del imperativo. En las tres conjugaciones castellanas coinciden esas formas: ¡canta!, ¡come!, ¡sube!, y él canta, él come, él sube. Pero hay unos pocos imperativos irregulares que rompen la coincidencia : di-dice, pon-pone, has-hace, sal-sale, ten-tiene, ven-viene. El habla popular, en Venezuela y otras regiones, tiende a restablecer la regularidad. Y a eso se debe no sólo el díceselo, sino también los usos siguientes, que se dan entre nosotros con mayor o menor frecuencia:

"Póneme ese coroto en el bulto", "Póneme las medias", "Compóneme ese reloj", "Dispone tú".

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Esa tendencia regularizadora se da también en España, al menos en la Provincia de Salamanca: hace (haz), pónelo (ponlo). Y ha triunfado plenamente, en la lengua general, en los compuestos de decir: contradice, desdice, predice, bendice, maldice. Hoy ya nadie diría contradilo, bendilo, maldilo, aunque todavía hay cierta vacilación en los partidarios de bendecir y maldecir, en los tiempos compuestos se ha impuesto el participio regular (he bendecido, fue maldecido), pero subsiste el anómalo en el uso adjetivo (el bendito apóstol, la generación maldita) y en frases exclamativas en que hay cierta transición hacia el uso adjetivo: "¡Bendito sea el patio de los naranjos!"( expresa entre nosotros sorpresa o desagrado), "¡Maldito sea!".

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Volvamos a nuestro díceselo. Su uso, como el póneme, hácelo, sale, entretiéneme, previéneselo, es manifestación de una tendencia general aregularizar los imperativos irregulares. Es decir, manifestación de una de las grandes fuerzas que gobiernan la vida de la lengua: la analogía. ¿Habrá que considerarlo entonces admisible? La anlaogía es una fuerza tiránica e igualitaria, es la fuerza de gravitación del sistema. Frenta a ella la anomalía representa un principio de diferenciación, de asimetría, de variedad, de libertad individual. El analógico díceselo es expresión de la corriente niveladora. Pero hasta la lengua culta general lo rechaza como vulgarismo o provincianismo y sólo admite el anómalo dísel. ¿No hay en ello, como en el caso de roto y frente a rompido, el triunfo de una subterránea selección estética? Las lenguas vivas representan siempre un equilibrio entre la analogía y la anomalí. Equilibrio inestable, como todo equilibrio vivo.

Publicado en el "Papel Literario" de El Nacional, Caracas, 28 de septiembre de 1955.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Ayer no tuve oportunidad de leer este artículo, sabroso por lo que tiene de críptico y explícito a la vez. Me deja la sensación de inteligencia, temor, incertidumbre, prudencia,dudas ante el futuro... Por otro lado parece que necesitas expresarte, sacar lo que sientes dentro... pero prefieres que sean las palabras de otra persona las que lo hagan por ti. Detrás de todo ésto intuyo, y probablemente me equivoco, una coyuntura personal complicada. Como cuando llegas a un cruce de calles muy transitado y no sabes por donde seguir. A.G.
Anónimo ha dicho que…
Lamento tener que corregir al autor de tan insgine artículo, pero el imperativo de la primera persona del singular del verbo 'hacer' es '¡haz! y no 'has' como lo escribió el autor.