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Mostrando entradas de julio, 2008

ENTEREZA Y SENTIDO DE LA LIBERTAD Y DE LA JUSTICIA

Contaba Simón doce años cuando decidió fugarse de la casa de su tío y su tutor, don Carlos Palacios, para irse a vivir con su hermana la señora María Antonia Bolívar de Clemente, don Carlos, sumamente contrariado con la novedad recurrió a los tribunales para lograr la restitución del menor a su morada. Acudieron los agentes de la justicia derrochando consejos y razonamientos, mas el niño se mantuvo irreductible en su determinación de quedarse en donde estaba, por lo cual los funcionarios trataron de intimidarlo haciéndole saber que lo llevarían a la fuerza.

Entonces sucedió lo inesperado: el muchacho confundió a los circunstantes con las siguientes palabras, copiadas textualmente por el escribano:

"Ustedes pueden hacer con mis bienes lo que quieran, pero con mi persona, no. Si los esclavos tienen libertad para elegir amos, a mí no me la pueden negar para vivir en la casa que me agrada".

Temprano bullía en la mente de Simón Bolívar la idea de la justicia y de la libertad.

José Rafael Pocaterra ante la condición humana - Revolucionario de la narrativa corta de Venezuela (III)

José Rafael Pocaterra ante la condición humana - Revolucionario de la narrativa corta de Venezuela (III)

Artículo de Piero Arria y Valmore Muñoz Arteaga - 17 de Septiembre de 2006

Revolucionario de la narrativa corta de Venezuela (III)

Luego de tantos años de revueltas y revoluciones caudillistas, la clase que se encontró al poder decidió renunciar a la moral y la dignidad a cambio de una paz a cualquier precio. Pocaterra descubre que el silencio cómplice por parte de la sociedad en nombre de esa “paz” es mucho peor que los crímenes cometidos por el mismo régimen. Mantiene, entonces, una permanente crítica al absurdo modo de vida de la burguesía venezolana, a la que no sólo acusa de burda, inútil, laxa, sino que arremete contra ella debido a su compromiso con el régimen establecido, y su completo menosprecio a las clases no favorecidas:
“A ti que esta noche irás a sentarte a la mesa de los tuyos, rodeado de tus hijos, sanos y gordos, al lado de tu mujer que se siente feliz de tenerte en c…

La madre negra del Libertador (Simón Bolívar)

El 10 de julio de 1825, Bolívar, desde el Cuzco, le escribía a su hermana María Antonia lo siguiente:

"Te mando una carta de mi madre Hipólita, para que le des todo lo que ella quiera; para que hagas por ella como si fuera tu madre; su leche ha alimentado mi vida, y no he conocido otro padre que ella"

Hipólita, la verdadera criadora del Libertador, negra vigorosa, de treinta años, fue traída especialmente de San Mateo con este objeto. Era de buen tamaño y de grueso regular, muejr inteligente, se apasionó del niño; lo cuidaba a la par de su madre, y lo acompañó mientras vivió en Caracas y durante las terribles luchas de San Mateo en 1814.

Es por eso por lo que Bolívar consideraba a Hipólita como madre y como padre, al mismo tiempo.

Tomado de: BOLÍVAR Y SUS ANÉCDOTAS por Manuel Pinto. Publicaciones de la Sociedad Bolivariana de Venezuela. Caracas, 1966

LA GORDA

El Ávila se dibuja sobre las ventanas que rodean a la gorda. Los ventiladores pegados en el techo secan el sudor de su piel cetrina. Todo el cuarto parece un acuario, y ella, un bagre. Era otra noche similar a todas. Afuera los hombres hacen fila. Esperan que se abran las puertas. Puertas labradas con animales serpenteantes que prefiguran el interior del recinto. El cobre de las láminas perdió su luminosidad de antaño. Al llegar a Caracas, la Feria del santo patrón de su pueblo quedó guardada en la memoria. Las puertas eran enormes. Churriguerescas. Son los límites que separan a la gorda de la ciudad. Pronto se abrirán. Todo hombre que quiere serlo debe pasar por el lugar. Allí se aprende. Allí se gana. Allí se pierde. Ni la lluvia hace que los hombres se dispersen. Como postes sin luz, cada uno espera que las puertas se abran. El infierno en el paraíso sabe aguardar. Los más jóvenes en la cola se inquietan por ser su primera vez. Aún sus sombras se reflejan en el pavimento. Son las …

El Príncipe y el Mendigo de Mark Twain

Argumento

Esta novela transcurre en Inglaterra, durante el reinado de Enrique VIII, en el siglo XVI. Un mismo día nacen, en diferentes partes de Londres, dos niños: el mendigo Tom Canty y el futuro rey Eduardo VI. El mayor anhelo del pequeño mendigo es conocer un príncipe y u deseo se hace realidad cuando la casualidad lo lleva ante la presencia del Príncipe de Gales. Durante su encuentro, los dos chicos se sienten tan parecidos que deciden, a modo de juego, cambiar sus ropas y durante unas horas cada uno representar el rol del otro.
El príncipe, ya como mendigo, descubre un mundo para él desconocido donde es maltratado, pasa hambre y fío, mienras Tom ocupa el lugar del heredero del trono en la placentera vida de palacio, pero termina por sentirse solo y cautivo.
Los dos chicos se enriquecen con las experiencias que les depara esta extraña aventura ya que aprenden una lección: en la vida hay que alimentar la inteligencia y el corazón, y también aprender a ser justo.

Ficción y Realidad

Publ…

¿Los analfabetas o analfabetos?

En nuestra literatura oficial y pedagógica es frecuente hablar de los analfabetas. No es raro que se diga" Ese profesor es un analfabeta", lo cual parece una "contradictio in terminis", y en realidad no siempre lo es. En 1907 escribía Manuel Díaz Rodríguez en carta a Gil Fortoul (Entre las colinas en flor) : "Pizarro, analfabeta"... Y en 1909 Rómulo Gallegos ( Una posición en la vida): " nuestros analfabetas preceptores".
El mismo uso de analfabeta en masculino se ha señalado en Colombia, México, Guatemala, Nicaragua, Puerto Rico, Cuba, Perú, Chile, etc. Pero en el castellano general se dice: " Juan es un analfabeto"; María es una analfabeta". El latín tardío formó, con raíces griegas, la palabra analphabetus para designar al que no conocía ni las letras: De ahí el analfabeto moderno, documentado en castellano ya en 1609. ¿ Cómo se explica entonces esa difundida forma en -a para el masculino?
Sanín Cano, en la Revista de Indias de 1…