martes, 19 de mayo de 2020

Por favor, aún no.



Por Bruno Mateo

Concédeme vida.
Por favor, aún no.
Por favor, aún no.
Por favor, aún no.
No sé qué fue de mí en mi pasado,
Pasado que, ni recuerdo haber vivido.
Lo acepto. Siempre lo acepté.
Desde mis tiernos quince años con toda la ilusión de vida,
Lo acepté.
Ahora, dependo del fluir del sonido de la sangre que entra y sale.
Lo acepté.
A veces, el río rojo se seca y el cuerpo se desmaya.
Lo acepté.
Por favor, aún no.
Por favor, aún no.
Por favor, aún no.
La gente me grita. La gente me ayuda. La gente me obliga.
Quiero descansar. Quiero ser normal. Nunca he sabido qué es lo normal.
Postrado en las ruedas que me llevan y traen, las piernas van más allá.
Sueño con bailar un baile eterno de luz.
Siempre he tenido un pequeño fósforo que me ilumina la oscuridad de mi realidad.
No me quejo. Algo pasó que me tocó este camino lleno de espinas y rocas.
Lo acepté.
Sólo pido una sola cosa,
Por favor, aún no.
Por favor, aún no.
Por favor, aún no.


Mayo, 2020.

domingo, 10 de mayo de 2020

Al fondo




Por Bruno Mateo.
IG: @brunomateoccs
Tuiter: @bruno_mateo

Hoy, me miré al espejo y no me gustó
un rostro frío e indiferente
una piel cubierta de una cera color carne mate
Yo pregunté al viento
quién era ese que me miraba pegado al cristal
no hubo respuesta
quién era ese que me miraba pegado al cristal
no hubo respuesta;
sólo observaba cada poro que parecía rezumar hollín
Me asusté,
quise gritar,
pero en las pupilas de mis ojos gélidos
un niño me sonreía
a lo lejos
al fondo
allá en la oquedad de mi tristeza
me extendió sus manos
y su sonrisa era un sol al final del cavernoso pasillo
corrí hacia él
y lo toqué.
Alrededor de mi cuerpo
la gente vestida de negra
hablaba de lo bueno que fui


Caracas, mayo 2009


sábado, 9 de mayo de 2020

Cuando abro la ventana.



Por Bruno Mateo.
IG: @brunomateoccs
Twitter: @bruno_mateo

Cuando abro la ventana,
cuando abro la ventana,
cuando abro la ventana,
veo el aire que entre mis cabellos forma un nido de ilusiones
yo sé que en algún lugar, más allá del fatídico juego de los dobles, existe mi otra realidad (esta no me gusta)
¿Cuántas veces busco en mi mismo lo que nunca encontraré?
¿Cuántas veces encuentro en los otros lo que pareciera ser yo?
Abro la ventana y veo que el vacío me llama,
un susurro  llama mi atención, un fuerte impulso controla mis sentidos,
una lágrima que se pierde por los surcos de mi fantasía infantil hace que llegue adonde siempre quise llegar,
el mundo irreal de mi realidad, el espejo de mi imagen, el cuerpo ingrávido se mece en en la levedad de mi Ser.
¡Dios! Dame, por fin el peso de mi voluntad al que tanto ansío,
¡Dios! Hoy recuerdo que eres más que una entelequia de mis pensamientos encerrados,
¡Dios! Quisiera dejar de vivir en el terreno del subjuntivo.
Hay fuera de mi piel, algo que me ata a la nada, acaso el todo,
cuando abro la ventana,
cuando abro la ventana,
cuando abro la ventana,
 la que nunca abro.


Caracas, 25.10.2009


viernes, 8 de mayo de 2020

El tiempo es el pesado animal que flota en las aguas del Ser.




Por Bruno Mateo.
IG: @brunomateoccs
Twitter: @bruno_mateo

El movimiento constante del tiempo
tiempo de aire,
tiempo de sangre,
tiempo de vida,
no son los números en digital pegados en tu mente
no es el número que te indica ferozmente lo que  hay que hacer.

El tiempo que existe más allá del tiempo
el segundo medido que puede ser un bostezo de eternidad
un pedazo de vida,
un total de muerte.

El tiempo corre a velocidad de tortuga con pasos de avestruz
cinco sentidos percibidos en el abismo del cuerpo
brotan como girasoles en noche de luna llena
se acerca
apenas cerré los ojos,
apenas los abrí,
los pliegues de la camisa que llevo desde que nací
zanjan los caminos de esa extraña realidad.

La voz dulce del tiempo marca los acordes de las siete notas,
la tierra debajo de los zapatos,
respira el aire de mi piel,
la voz del tiempo aún se escucha y se logra ver,
el  tiempo es el pesado animal que flota en las aguas del Ser.

Horas que son números,
días que son números,
fechas que son números,
tiempo que no es verdad
tiempo que teje tela de ambiciones
tiempo que trama ilusiones
tiempo que viene sin detenerse y que observa con su único ojo
la visión monocular de lo que será.





Caracas, 13 de julio de 2007

miércoles, 6 de mayo de 2020

EL GIGANTE.


Por Bruno Mateo
Twitter: @bruno_mateo
IG: @brunomateoccs


Ahí está el gigante
yace sentado en el espacio vacío
la luz cubre su enorme cuerpo
la cara se posa en su mano como masa inerte que cae al suelo
la gravedad absorbe sus sentimientos
con sus lágrimas por testigos.

Ahí está el enano sentando detrás,
su sonrisa lo dice todo.
Burla que se siente por el lugar.
Baila en silencio.
movimientos grotescos como danza diabólica que llama al más allá.
¡Enano!
¡Enano!
Enorme tu maldad.

Ahí está el gigante y su enano atrás.
El pequeño lo azuza,
el pequeño lo acosa,
el enorme llora.
Lágrimas de piedad,
situación pietista que causa escozor.

El gigante sentado con  su cara que reposa en quietud,
el enano se ríe sin dejar de atacar.
¡Oh! Tiempo sin final,
tus agujas ¿no dejarán de andar?






Caracas, 23 de noviembre de 2008




martes, 5 de mayo de 2020

Sangre.



Por Bruno Mateo.
IG: @brunomateoccs
Twitter: @bruno_mateo


Sangre que vibra por entre mi piel,
roja como un lienzo de Tiziano,
una pintura de roja como la sangre,
sangre que se comparte entre varios,
varios de una familia,
sangre que une lo que debe unir,
rojo que separa lo que nunca se unió,
¡Maldita sangre que se comparte!
¡Maldita sangre que nos separa!
Ese rojo que se burla de tu discapacidad.
¿Qué te vendrá?
¿Qué te vendrá?
¡Campanas! ¡Metal! ¡Vuelve y vuelve con Prometeo!
¡Sangre que fluye entre pieles!
Realidades sumisas y arrogantes,
Deja que el líquido viscoso se escape por entre mis venas.
No quiero  esa sangre que se comparte,
¡Por favor! Apaguen ese sonido de río que fluye
Vertiente de dos iguales,
Vertientes de dos hermanos.
¡Sangre maldita! ¿Por qué? ¿Por qué?
Luces de colores cuando se pierde el rojo de tu fluir.
¡Maldita sangre!
Familia, sangre, hermanos, burlas, ¡Venganza!


Mayo, 2020

Quebrada de las ánimas.


Entre el Tocuyo y El Molino, dos pueblos del Estado Lara, se encuentra la “Quebrada de las ánimas”. En este pequeño arroyito se bañan, a veces, los niños campesinos, pero sólo durante el día. Porque según una antigua leyenda del lugar, al anochecer se ven allí blancas apariciones, extrañas sombras fugitivas.

Afirma una creencia popular que en este arroyo larense ocurrió un hecho terrible. Un capitán español había abandonado a su mujer con un niño pequeño, por una bella cortesana recién llegada. Se dedicó a su nuevo amor, sin pensar que pronto pagaría las consecuencias de su villanía, pues la dama en cuestión aceptaba el amor de otros hombres.

Alguien le advirtió al capitán que estaba siendo víctima de una engañifa. No tuvo más que seguir a su nuevo amor hasta el arroyo. Ciego de ira, el hombre mató a la infiel y a su amante. Estuvo sólo unos días preso, pues en la época, el hecho tenía grandes atenuantes. El capitán fue al mismo río y allí se dejó morir de hambre. Dicen que desde lejos se le veía vagar llorando por el lugar. Con el tiempo el río se hizo mínimo. Y en las noches más oscuras, se ven allí tres sombras dolientes, entre las aguas de la “Quebrada de las ánimas”.


Tomado del libro: Diccionario de Fantasmas, Misterios y leyendas de Venezuela. Mercedes Franco. Editorial CEC, SA. Los libros de El Nacional. 1era. Edición, 2001. Caracas, Venezuela.




jueves, 19 de marzo de 2020

Con una sola piedra del Waraira Repano


Por Gustavo Efrén Porras Cardozo.

Hoy aquí, recuerdo el ayer...

Toda la Sierra estaba alborotada, por un lado las guacamayas, los loros y los pui-puis chillaban como nunca antes lo hubieran hecho, lo mismo sucedía con las guacharacas. Los gonzalitos, los tordos, los canarios y los turpiales no cesaban nerviosamente de volar. Las dantas se escondían en el rio. 

Los venados abandonaban con inteligencia la selva, mientras los peces no sabían lo que estaba ocurriendo arriba, donde ellos no podían vivir. Los cunaguaros y los jaguares asustados corrían despavoridos, el león montañés por primera vez dejó de ser el rey de la montaña.

Los golpes retumbaban en toda la cordillera, los animales asustados no hallaban que hacer con tantos ruidos ensordecedores: liebres, conejos, lapas, cachicamos y morrocoyes,  buscando madrigueras donde esconderse, mientras las  tigras mariposas, corales y mapanares se deslizaban dentro de las guaridas haciendo otro tanto. Los  golpazos  eran fuertes. La montaña se estremecía cada vez más  hasta que monumentalmente me desplomé, el ruido cesó. Un hombre empezó a esculpirme, el cincel tallaba, transformándome en una copa grande, bella y majestuosamente esplendorosa. El artista con satisfacción contempló su obra.  El silencio volvió y con ella la rutina. Por la pica se escuchaban  las voces de los hombres que me transportaban.

- ¡Cuidado!

 - ¿La carreta puede con ella?

- No te preocupes.

 -Ya vamos a llegar, al fin la Cumbre. Lo logramos.

-Estamos bajando, allá está la iglesia de la Trinidad. El Catuchecuao nos guía.

-¡Qué bullaranga hay en la plaza Mayor!  Aquí estamos al frente de la Iglesia. Bájenla poco a poco.

-Póngala allí, los felicito, dijo con voz solemne y fuerte continuó diciendo el Obispo que me recibió: a esta Pila Bautismal algún día  concurrirá el hombre más grande  de Venezuela, de la América y uno de los del Mundo, será bautizado con el nombre de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolivar Ponte de Palacios y Blanco, vaticinó el Prelado.

De la Catedral de Caracas, vine a parar a la casa que construyó Francisco Marín y Narváez  heredada por su hija Josefa Marín y Narváez de Ponte Andrade de Jaspe y Montenegro, luego por María Petronila de Ponte y Marín  quien casó con Juan Bolivar Martínez y Villegas, abuelos paternos de Simón Bolivar, escuché  a través del tiempo.  
Hoy día, estoy en uno de los patios de la Casa Natal.

Cuántos años han pasado desde aquellos días en la cual fui esculpida con una sola piedra del Waraira Repano.
 Caracas, 28 de noviembre de 2012

domingo, 15 de marzo de 2020

Algo muy grave va a suceder en este pueblo.


Por Gabriel García Márquez (1927-2014)

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. 

Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación.

 Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
—No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.
Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
—Te apuesto un peso a que no la haces.
Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:
—Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.
Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:
—Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
—¿Y por qué es un tonto?
—Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
Entonces le dice su madre:
—No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:
—Véndame una libra de carne —y en el momento que se la están cortando, agrega—: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.
El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:
—Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.
Entonces la vieja responde:
—Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.
Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:
—¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
—¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)
—Sin embargo —dice uno—, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
—Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.
—Sí, pero no tanto calor como ahora.
Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
—Hay un pajarito en la plaza.
Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.
—Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
—Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
—Yo sí soy muy macho —grita uno—. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:
—Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:
—Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa —y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:
—Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.


lunes, 2 de marzo de 2020

¡Dígalo ahí, menor!


Original de Bruno Mateo.
IG: @brunomateoccs
Twitter: @bruno_mateo
Poema de Luis Alfredo García Marcano.



RESERVADO TODOS LOS DERECHOS.  Prohibido cualquier uso
que se le quiera dar a esta obra, incluyendo la reproducción total
o parcial de la misma, sin el consentimiento escrito del autor.
Para el permiso o cualquier información, escribir a:
Bruno Mateo bmateo@gmail.com

Sociedad de autores y compositores de Venezuela Sacven N° 9.070.



(Entra un muchacho de unos 16 a 17 años vestido con toga y birrete. Es su graduación de bachiller de la República)

Pastor Marcano Bolívar: (Entra despacio se sitúa en un pequeño círculo dibujado en el piso. Tose un poco y se aclara la voz) ¡Buenos días! Hoy voy a presentarle el discurso de despedida de todos mis compañeros y compañeras (Pausa. Respira profundo. Toma aire). Hoy es el día de nuestra graduación de bachiller. Yo soy Pastor Marcano Bolívar. Nuestra promoción se llama “Los hijos de este siglo”…. Queremos agradecer a todo la Directiva de nuestro colegio Unidad Educativa Bolivariana César Rengifo, a todo el personal administrativo, al personal obrero, al Ministerio del Poder Popular para la Educación, al cuerpo de vigilancia, a la señora Francisca de la cantina, al señor Marcelino que nos abría el teatro para ensayar en las tardes, al señor Héctor que abría el gimnasio para practicar deportes los sábados,  a nuestros padres, a los señores que venden empanadas cerca  de la iglesia de la esquina de nacimiento, a los mototaxistas  que muchas veces nos traían al liceo temprano, en fin a todas y todos los presentes en el día de hoy…Una mañana radiante…Radiante como fueron nuestros estudios durante estos cinco años que dieron como resultado esta graduación “Los hijos de este siglo” . Nuestra graduación de bachilleres. Yo, al igual que todos mis compañeros, vimos cristalizados nuestros sueños y por ello permítanme leer un pequeño discurso (Saca de su bolsillo un pergamino de tela, el cual, al abrirse cae al suelo como una larga lista) Voy a comenzar. (Se prepara para leer. Pausa. Ve a la audiencia. Ríe) ¡No se asusten! No voy a leer este largo discurso (Comienza a enrollarlo) En realidad, no queremos  hacer esto tan extenso. Solamente diré unas cuantas cositas. Yo recuerdo cuando llegué de mi pueblo a  Caracas. Todo me parecía súper bien. Vine  a estudiar a la ciudad. Yo ya tenía tercer año aprobado en el Liceo Unidad Educativa Antonio José de Sucre. Tenía quince años recién cumpliditos. Llegué a casa de una tía segunda. Mi tía Cristina. Ella está casada con el primo de mi papá. Después de unos meses me tuve que ir a una residencia en la Pastora. La señora creía que yo era su muchacho de mandados. (Imita la voz de su tía) ¡Pastor!, ¿podrías traerme del mercado unas cositas?... ¡Pastor!, ¿podrías poner los bombillos de la escalera del edifico que se quemaron?... ¡Pastor!, ¿podrías traerme el periódico? Y Pastor para acá y Pastor para allá  (Con su voz) ¡Basta!... ¡Suficiente! Tampoco la cosa es así. Yo puedo colaborar con la casa, pero tampoco para tanto. Uno viene a  Caracas a estudiar no a cachifear (Observa  hacia su lado derecho) Creo que no hay derecho de tanto abuso (Voltea con más insistencia. Mira al público. Le hace seña de que se aguanten) ¡Un momentico, por favor! (Va hacia su lado derecho y recoge una hoja de papel. Regresa al círculo) Aquí dice que continúe y que recuerde agradecer a los profesores (Al público) ¿Yo no le agradecí a los profesores y profesoras? ¡Qué raro! Yo creo que sí lo hice…De acuerdo, si no lo hice, ahora lo hago… Quiero agradecer al profesor de matemáticas José Luis Velásquez (Cambia de tono) ¿Será que tenemos que agradecerle que nunca nos dio clases? ¡Ay! Profesor pa´malo. El hombre ni siquiera nos hacía exámenes. El llegaba al salón. Ni buenos días daba. Yo creo que dar los “Buenos días” a alguien no nos quita nada. El tipo llegaba. Escribía un poco de ecuaciones copiadas del libro, nos decía ¡copien! y se sentaba a hablar por el celular. El de lo único que estaba pendiente era de que si habían depositado la quincena.  (Buscan en el público) ¡Profe!..¡Profe!... ¿Está allí?... No vino…. (En tono de burla) ¡Qué raro! …A veces pasaba una semana y ni venía. (Sigue leyendo la hoja de papel) Al profesor Manuel  Palacios… ¡Ajá! De ese, precisamente quiero hablar (Al público) Si está entre el público diga ¡Presente! (Pausa) Tampoco vino. ¿Cómo es posible que un profesor la agarre con un alumno? Yo creo que usted está muy  viejo para la gracia. Primero, ese profesor nunca nos daba el plan de evaluación. Yo saqué en  el primer lapso veinte puntos, pero después en el segundo lapso me puso diez y en el tercero diez otra vez. Nunca entendí. Yo le entregaba los trabajos  a tiempo. Llegaba puntual a la clase y respondía todas las preguntas del examen y ¡Zácata! Diez por el pecho. Una vez, comparé mi examen con el de su alumno preferido que por cierto, faltaba bastante a clases, no traía los ejercicios y de hecho, no se graduó con nosotros…Pero a él sí le ponía quince o catorce como mínimo. ¿Y ustedes saben por qué la agarró conmigo? Porque una vez se puso a decir que  los venezolanos éramos flojos. Yo me molesté y le dije que eso era mentira. Y me dice: ¡Claro!, tú estás bien porque tu mamá trabaja para el gobierno. Yo agarré una arre…. Me paré y le dije: ¡Mire, profesor, no le permito que usted hable de mi mamá de esa manera! y por ahí se fue la cosa...Menos mal que ya salí de usted. No quiero escuchar más sus gritos. Con el cuentico ése de que Usted tiene la voz fuerte le grita a todo el mundo. Aunque yo creo más bien que esa voz es falsa…Como Usted (Toma la hoja de papel y la dobla) No necesito esta hoja para decir lo que tengo que decir. Quiero agradecer el apoyo que nos dio la profesora de castellano y literatura, María Antonia,  quien defendió a una alumna que era lesbiana. A la muchacha la encontraron  en el baño con su novia. ¿Dónde más se podían besar? Si lo hubieran hecho en el patio…la matan. Ella tiene su novia. ¡Sí! Su novia…. Nosotros…Todo el grupo lo sabíamos. ¿Cuál es el problema? Ella es un ser humano también. Se tuvo  que ir porque la hicieron sentir vergüenza. ¡Vergüenza! ¿Por qué? ¿Por ser lesbiana?  Vergüenza deben sentir Ustedes…. ¡Profesores! Entre comillas. Fue mucho el chalequeo. La única que la defendió fue la profe de castellano y a ella también la empezaron a llamar lesbiana. No nosotros. ¡Ustedes!…Los que están allí sentados…Ella  se fue por todo lo que le hicieron…. ¡Ah!... Pero Usted profesor Carlos Flores, nunca dijo lo que soñó conmigo… ¡A ver!...Déjeme recordar sus palabras exactas (Imita la voz del profesor) “Hola Pastor, ¿sabes que soñé anoche contigo? ¿Soñé que estábamos haciendo el amor?” (Vuelve a su voz) Eso sería como una película de horror…”Amo a mi momia”… ¡Señor!... Usted no se da cuenta que yo soy un menor de edad. ¿No se ha visto en el espejo? Usted es un viejo. Búsquese a alguien de su edad. No se equivoque. Y si yo hubiera sido un rolo de malandro… ¡Lo quiebro!...Por abusador… Por eso es que los matan. De pana, cada oveja con su pareja. ¿Será que todos los gays son así de lanzados?... ¡No creo!... Para mí que ese señor tiene que ir a un psiquiatra. Ese día no lo denuncié porque no quise tener problemas en el liceo. Seguro no me creerían, si no le creyeron a Esperanza cuando les dijo que el instructor de kárate le estaba diciendo cosas morbosas. ¡Ah! No le creyeron porque el hombre es el marido de la directora. ¡Así son las cosas!... ¿Por qué ven en los alumnos un desahogo? Yo creo que un tipo viejo no debe estar buscando muchachitas ni muchachitos. Se ve ridículo. A menos que quiera que lo chuleen…. (Cambio) Nosotros tenemos muchas ideas. Queremos hacer. Hacer. Hacer…Y no podemos empatarnos con viejas. No por nada. Es que Ustedes tienen su camino. Nosotros no. Tenemos que hacerlo….  Tal vez, hoy es el último día que nos veamos. En el camino se quedaron muchos compañeros. Algunos porque no quisieron seguir. Como aquella chica que se fue porque quedó preñada y sus papás la corrieron  de la casa. ¡Qué cosa tan loca! ¿Cómo vas a botar a una chama a la calle porque metió la pata? Yo creo que después es peor. Nosotros recogimos dinero para dárselo al  bebé. (Señala al público) Ella, creo, está sentada en algún lugar. (Haciendo una visión panorámica) ¿No está?...No está… Ella debería estar aquí parada junto con el grupo. (Ríe) Creo que tengo que seguir con el discurso. (Al público) ¡Disculpen por salirme!... (Saca la hoja de papel que tiene en el bolsillo. Tono de discurso) Nuestra promoción “Los hijos de este siglo” es producto de la culminación de cinco años de estudios…Aunque yo estudié solamente cuarto y quinto año en este liceo…Durante nuestro camino pudimos descubrir el lado científico de las cosas, gracias  a materias como biología, física y química, descubrimos a los escritores más representativos de la literatura universal y nacional, nos paseamos por la gesta libertadora que dejaron nuestros héroes (Pausa) ¡Verga! Pero si el profesor de Historia decía que con la Patria no se come. ¡De pana! El tipo decía que estudiáramos algo que nos diera plata  o que nos metiéramos a vender…que eso era lo que daba real… ¿Y entonces?... ¿Por qué ponen esto aquí? El profesor no le gusta nada de lo que se hace en Venezuela. Que si el metro no sirve…que si las calles estás llenas de huecos…que los hospitales se están cayendo…que a los buhoneros deberían sacarlos…que los mototaxistas es culpa de la falta de gobierno…que Caracas está llena de basura…que los venezolanos son flojos…que las universidades deberían ser privadas para que funcionen mejor…el profesor… ¡de pana!...se pone fastidioso con eso. ¡Ah! Disculpen lo de verga, pero ese profesor es bien “vendío” con los extranjeros… Esta bata me está dando calor. ¡Bata, no! Toga. Voy a terminar de leer esto para que nos entreguen los títulos… (Lee) Agradecemos a los profesores de música, teatro, danza por enseñarnos tanto… (Cambio) Que, por cierto, a ninguno de nuestros padres les gusta. Con nosotros estudiaba un pana…estudiaba porque se salió…Creo que me dijeron que se fue a Cuba o a Europa con una beca. Ese chico  sí era chévere. Sacaba buenas notas y todo. Pero le gustaba el teatro y la danza. A sus papás no les gustaba. El papá es militar. Decía que eso era de maricos. El carajo tiene novia. Se fueron juntos.  ¿Quién dijo que si te gustaba algo de teatro o baile o pintura eras raro? Por eso se fue. ¿Ves? Allí sí se justifica que se vaya. No por las pendejadas que decía el profesor de Historia….Mejor sigo leyendo…Agradecemos al profesor de dibujo técnico Luis Volcán… (Pregunta hacia adentro) ¿Quién es ese? (Pausa)… ¡Ah! ¡Ya!..¿El embustero?.... (Ve al público) ¡No! De verdad…El profe es tremendo mentiroso. El cree que es lo mejor de lo mejor. Su teléfono es el más caro del mercado. No hay más. Ese el único modelo en el mercado. ¿Qué tal?...Déjenme contarle un viaje de sus vacaciones…Todo esto lo decía en clases…. Nunca dio clases. Llegaba y nos echaba todos sus cuentos. La otra vez…Enero… llegamos de vacaciones y Volcán nos empieza a decir lo bien que les fue en sus vacaciones. Primero, fue  a París, allí estuvo en un hotel carísimo, después se fue a España y conoció a…no sé qué reina…después a Roma…El tipo es tan mentiroso que nos muestra sus fotos…Y las fotos están editadas… o sea, son un  montaje…La cosa no queda en Roma…De allí va a una vaina que se llama las islas Fiji, luego se regresa a Los Ángeles…Los Ángeles a Nueva York y de Nueva York a Maracaibo para visitar a su mamá…Y de Maracaibo a Caracas…Todos quedamos cansados del viaje (Ríe) (Cambio) ¡Ahora serio!....Nuestro eterno agradecimiento a quienes día tras día estuvieron allí presentes en las casas. Haciendo el desayuno. Hablando con nosotros para que estudiáramos. A nuestros padres. Esos guías que siempre están allí. (Cambio) Yo quiero darle las gracias a mi abuela. Una mujer que dio lo mejor de ella para criarme….Mi abuela y yo nos sentábamos en la tarde, afuera y conversábamos de todo. Ella me enseñó a cocinar .La extraño tanto desde que me vine. No pudo venir a mi graduación. Está muy enferma. Pero la siento aquí…Aquí cerquita A mi abuela Verónica…  
Para Maíta en el pueblo chiquito de su angelito negro en Caracas… (Pausa larga)

Maíta, aquí no me levanto  con el olor a café recién colado.
 Aquí me levanto con el taconear frenético de la vecina del segundo piso.
Los senderos de aquí no me los conozco como me conocía los del pueblo.
Aquí siempre me pierdo como Adán el día de las madres.
 Aquí  florecen las cachupinas a destiempo.
Y también las pasiones alucinaciones y algunas sonrisas azules en la hora pico del metro.
No me quejo Maíta no puedo ir contra el progreso.
Pues los todos los días se descubren caminos.
Así tú me lo enseñaste.
Me despido diciéndote que esta ciudad es impredecible.
Pero fácilmente se puede viajar de lo material a lo sublime en el suburbio.
¡Bendición! Espero seguir siendo el angelito negro de tu cielito lindo.

(Silencio) ¿En qué quedé?...Extraño mucho a mi gente…Extraño mucho a mis playas…Pero debo continuar. (Al público) Disculpen. Es que la gente no sabe de lo que otros tienen que hacer para conseguir lo que quiere. Y despegarse de su casa no es  fácil. ¿Por qué  hay personas que no quieren el lugar donde nacieron? En el liceo hay un profesor que repite a cada instante  que él es un ciudadano del mundo… ¿Qué es eso?...  Yo soy un venezolano en el mundo…No hay nada más sabroso que una arepa, caraotas negras con queso blanco rallado, huevo frito, aguacate  y una taza de café con leche.  A ese también tenemos que agradecerle muchísimas cosas. Él daba el proyecto comunitario… ¿Saben cuál fue nuestro proyecto comunitario? No fue ir a un hospital. No fue presentar una obra de teatro. No fue repartir volantes para prevenir el Sida. Nuestro proyecto comunitario fue pintar su apartamento. ¡Sí! Como lo oyen…pintar su apartamento… ¿Quieren que siga agradeciendo a los profesores? Porque tengo mucho más cosas que agradecer…. (Toma la hoja de papel y continúa leyendo) Para finalizar queremos agradecer a todos ustedes por haber venido y escucharme con mucha atención.  En nombre de “Los hijos de este siglo”  le decimos… ¡Gracias!

Fin de ¡Dígalo ahí menor!


Caracas, 01 de junio de 2012.



Por favor, aún no.