Ir al contenido principal

Drama de arcilla



Por Bruno Mateo
@bruno_mateo
@avencrit

 
Dentro de las políticas culturales del Estado tenemos la programación permanente de teatro en lo que han denominado “el Circuito”  que nos viene dado por parte de Fundarte, ente encargado de la cultura de la Alcaldía del municipio Libertador, así como la programación permanente del Teatro Principal desde la Jefatura del Gobierno del Distrito Capital; quienes han brindado la oportunidad de presentar sus trabajos escénicos a gran cantidad de grupos de teatro, sean consolidados o emergentes, en cuanto al tiempo de funcionamiento.


En esta oportunidad fue el Grupo Latinoamericano de las Artes Escénicas GLAE que nos trajo la pieza DRAMA DE ARCILLA del dramaturgo venezolano Aníbal  Rodríguez, dirigida por Stanlin Rodríguez para el histórico Teatro Principal en la plaza Bolívar de Caracas. Una historia producto de una realidad del occidente del país.


Con una puesta minimalista y la utilización de los elementos escenográficos necesarios para el desenvolvimiento de la trama, el director intenta enfatizar en las actuaciones, sin embargo, hay que acotar que  las interpretaciones son flojas y en algunos casos inexistentes, salvo los actores Tiziana Carascón  (Rosa), Miguel Peraza (Cirilo) y Juan De De Dios (Héctor) que los  vimos entregados en sus personajes.

 
En cuanto a la dirección puedo decir que fue un tanto repetitiva en el uso de los mismos espacios escénicos, en este caso, el primer plano, en el llamado proscenio. Durante la puesta en escena se observan ciertas imágenes que resultan atractivas para los espectadores, igualmente, el canto en vivo fue un elemento encantador amén de las buenas voces de los intérpretes.

 
El GLAE es un grupo emergente, con algunas puestas en escena encima, que busca en la dramaturgia nacional  nuestra identidad artística, algo que le aplaudimos desde nuestras butacas.

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuentos de tío tigre y tío conejo.

PRIMER CUENTO:TIO CONEJO COMIENDO ALMENDRÓN, EN LA SELVA.

Tío conejo sentado en el suelo, golpea unas pepas de almendrón, para sacarle las almendras y comérselas. Cuando de repente se aproxima por detrás tío tigre y exclama con voz ronca y fuerte: Ajá! tío conejo, así te quería conseguir. Te dije que me la ibas a pagar, por tantas travesuras que me has hecho. Ahora si es verdad que nadie te va a salvar. Hoy serás mí almuerzo! Te voy a comer!

TIO CONEJO SORPRENDIDO

Tío conejo se levanta sorprendido, pero de inmediato piensa como va librarse de esta situación tan comprometedora. Y con su acostumbrada picardía exclama: Caramba, tío tigre, usted va desperdiciar la oportunidad de comerse un manjar tan exquisito, por comerse este pobre y famélico conejo. Intrigado tío tigre exclama con cierta elocuencia:¿ A qué manjar te refieres? ! Contéstame! antes que clave mis colmillos sobre tu cuerpo: Tío conejo responde, señalando hacia el suelo: A estos sabrosos almendros. Tan sólo tienes que golpea…

¿Los analfabetas o analfabetos?

En nuestra literatura oficial y pedagógica es frecuente hablar de los analfabetas. No es raro que se diga" Ese profesor es un analfabeta", lo cual parece una "contradictio in terminis", y en realidad no siempre lo es. En 1907 escribía Manuel Díaz Rodríguez en carta a Gil Fortoul (Entre las colinas en flor) : "Pizarro, analfabeta"... Y en 1909 Rómulo Gallegos ( Una posición en la vida): " nuestros analfabetas preceptores".
El mismo uso de analfabeta en masculino se ha señalado en Colombia, México, Guatemala, Nicaragua, Puerto Rico, Cuba, Perú, Chile, etc. Pero en el castellano general se dice: " Juan es un analfabeto"; María es una analfabeta". El latín tardío formó, con raíces griegas, la palabra analphabetus para designar al que no conocía ni las letras: De ahí el analfabeto moderno, documentado en castellano ya en 1609. ¿ Cómo se explica entonces esa difundida forma en -a para el masculino?
Sanín Cano, en la Revista de Indias de 1…

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Armando Carías

Mentira nº 1: “El niño es un espectador muy exigente”.

Si esto fuera verdad, no tendríamos que estárselo disputando al monstruo televisivo, al cine basura y al teatro infantil farandulero. Nuestros niños y niñas están tan alienados como los adultos que conforman su entorno y obedecen a los mismos códigos de la superficialidad y el mal gusto que han aprendido de los medios de
comunicación de masas. Suele señalarse, como argumento que refuerza esta mentira, el hecho de que el niño, en su sinceridad, se desconecta y hasta sabotea un espectáculo que no “lo atrapa”, indicativo-según parece-de su “alto nivel de exigencia como espectador”.
Creo que se confunde “exigencia” y sentido crítico con simple fastidio. El que un niño no “se conecte” con lo que sucede en la escena, no necesariamente es reflejo de su capacidad de discernimiento ni de la evaluación consciente de lo que pueda estar presenciando.
De hecho, con frecuencia somos te…