Jazmines en el Lídice


Por Bruno Mateo
@bruno_mateo

Este fin de semana del 21  y 22 de septiembre  de 2013 finaliza la temporada de “Jazmines en el Lídice” escrita por Karin Valecillos, recientemente galardonada por la también reciente Fundación Isaac Chocrón, en el Espacio plural del Trasnocho cultural del Centro comercial Paseo Las Mercedes de Caracas. Un texto que nos narra la historia de seis mujeres cuyos hombres fueron asesinados en una calle de Lídice y que dialogan sus penas amarguras y esperanzas el día de cumpleaños de Dayana,  la más pequeña del grupo.

El elenco está conformado por Gladys Prince como Meche, Omaira Abinadé es Aída (La musiua), Rossana Hernández es Anabel,  Indira Jiménez como Yoli, Patrizia Fusco es Dayana y Tatiana Mabo interpreta a Sandra. La puesta en escena es de Jesús Carreño para Tumbarrancho teatro, Lux siete producciones y Esperanza Venezuela.

Con una puesta sencilla de Jesús Carreño con el respaldo de la música de Abiram Brizuela, joven venezolano radicado en los Estados Unidos, “Jazmines en el Lídice” es una elegía escénica que poco a poco se convierte en un canto de esperanza. Nos sugiere una posibilidad de vida distinta a la que se vive a diario en Venezuela, no de ahora sino desde que yo recuerde. Es un montaje políticamente correcto en cuanto a la manera “objetiva” como plantea la problemática de la violencia en el país. De nadie es la culpa; la culpa es del sistema. La solución no es del sistema es de todos.

Las actuaciones de las actrices son convincentes, cada una logra darle un matiz interpretativo que llega; no sólo a una  técnica actoral sino a verdaderos   niveles de creación, algunas menos otras más;  tal es el caso de Indira Jiménez como Yoli, una verdadera interpretación oximorónica de la alegría amarga de una mujer que ve a su hijo pasar de bueno a malandro; Rossana Hernández con sus explosiones de rabias y dolor que se enfrenta a una madre que siente lo mismo que ella, pero lo aborda  de otra manera; Omaira Abinadé en la interpretación de una hija de inmigrante que se radica en Venezuela que pierde a su hijo en una balacera y que pretendía con su profesión de abogado hacer justicia, la cual queda en el tiempo del subjuntivo; Tatiana Mabo compone a un personaje lleno de  culpas por haberle pedido a su esposo, hijo de Meche, la madre, que fuera a comprarle el pan sin saber que en esa encomienda perdería la vida de varios disparos; Patrizia Fusco nos trae a una adolescente que a su corta edad pierde a su hijo y vive en una casa con mucha amargura, pero que se resiste a perder su ilusión por vivir y por último a Gladys Prince interpreta a la madre, al estilo de la Bernarda Alba lorquiana, que quiere ser dura frente a la pérdida de los hombres de la casa, sin embargo, la fraternidad de las mujeres hace que mantenga la esperanza de sembrar jazmines en el Lídice.

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