Ir al contenido principal

Fui a ver “Con una pequeña ayuda de mis amigos”.

Foto de Henry Delgado para el-nacional.com. Su usa para fines de divulgación no comerciales

 
Por Bruno Mateo

@Bruno_Mateo

 El pasado sábado 13 de abril de 2013 a las 7 pm, a un día de las súbitas  elecciones presidenciales de Venezuela originadas por el fallecimiento de Hugo Chávez Frías, pude presenciar “Con una pequeña ayuda de mis amigos” de Néstor Caballero , dirección general de Pepe Domínguez, una producción de William López para el grupo de la Fundación Rajatabla. Esta pieza se estrenó en el año 1983 en el Teatro Nacional de la esquina de Cipreses  en Caracas.  Hoy, treinta años después  se realiza este nuevo montaje impreso de la estética rajatablina: música, movilización de masa de gentes, desnudos, humo, luces , todo bastante espectacular. En el texto de Caballero se nos habla de cuatro personajes que se reúnen con la finalidad de revivir el movimiento hippie de los años sesenta del siglo 20. Aquí se contrasta la vida del presente con el pasado de cinco personajes, Zulay,  La Chata , Álvaro ,Saturno y Gilberto. Ellos   traicionaron sus ideales, La Chata, mujer encantadora pasó a ser una alcohólica, Saturno, de místico y vegetariano a ser conocido como “La Loly”, Álvaro de artista a un profesor de inglés triste y pederasta, Gilberto de guerrillero a policía metropolitana (1983) y Zulay intentando reunirlos para recuperar esa generación que pudo cambiar  el mundo, pero que se perdió en le camino.

El montaje recrea totalmente la época de la revoluciones , el hombre se dejó crecer el cabello,  la homosexualidad reclama sus espacios, el sexo interracial, las drogas son un camino para encontrar el “nirvana”, la lucha contra el Imperialismo yanqui se manifiesta, en Caracas, con las guerrillas urbanas.  Domínguez conoce muy bien los elementos  identitarios de ese momento histórico y es por ello que utiliza murales intervenidos del artista plástico pop Andy Warhol, música de Janice Joplin,  y de los Beatles así como  la banda sonora del musical “Hair” con su “Acuario” lo que  nos traslada a ese episodio tan fecundo de la humanidad.

Los personajes de Caballero nos encantan por la veracidad de su lenguaje, la historia es una metáfora de la realidad de una generación que experimentó los cambios más radicales de la cultura occidental y sin embargo, se extraviaron en algún momento del devenir del tiempo.  Zulay, simboliza, la irrealidad de querer regresar, ir “en busca del tiempo perdido” . Este texto de Néstor Caballero  indaga sobre la historia contemporánea de nuestro país, busca las raíces de nuestros frutos. “Con una pequeña ayuda de mis amigos” nos apunta hacia el presente, el cual,  es irremediablemente consecuencia del pasado.  El montaje es una postal en tecnicolor.

Todo este montaje requiere de un conocimiento de  usos y costumbres del momento histórico a tratar, por ello, considero que el grupo de actores en general  atinaron  la interpretación, Ángel Pájaro, encanta desde su entrada a lo Henry Stephen del personaje Álvaro , Gerardo Luongo muy bien con su interpretación de Gilberto,  esbirro (PM) y en concordancia con su par joven José Luis Bolívar, el actor Vicente Bermúdez interpretando al homosexual logra conmovernos, La Chata, creación de Eliana Terán, bien lograda,  el Tigre conceptualizado por Jean Franco De Marchi, perfecto en imagen para estos años que logra el amante de Saturno, pero que no quiere aceptar su orientación sexual , la Zulay de Dora Farías, la percibo un poco caricaturesca que, en comparación con las actuaciones más naturales del grupo, pareciera ser una nota discordante, todo ellos apoyados por el trabajo arduo de los jóvenes del Taller nacional de teatro.

Rajatabla, continúa con sus montajes , indagando en textos que nos hablen desde un sujeto de la enunciación con nuestro mismos códigos interpretando mundos en común.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuentos de tío tigre y tío conejo.

PRIMER CUENTO:TIO CONEJO COMIENDO ALMENDRÓN, EN LA SELVA.

Tío conejo sentado en el suelo, golpea unas pepas de almendrón, para sacarle las almendras y comérselas. Cuando de repente se aproxima por detrás tío tigre y exclama con voz ronca y fuerte: Ajá! tío conejo, así te quería conseguir. Te dije que me la ibas a pagar, por tantas travesuras que me has hecho. Ahora si es verdad que nadie te va a salvar. Hoy serás mí almuerzo! Te voy a comer!

TIO CONEJO SORPRENDIDO

Tío conejo se levanta sorprendido, pero de inmediato piensa como va librarse de esta situación tan comprometedora. Y con su acostumbrada picardía exclama: Caramba, tío tigre, usted va desperdiciar la oportunidad de comerse un manjar tan exquisito, por comerse este pobre y famélico conejo. Intrigado tío tigre exclama con cierta elocuencia:¿ A qué manjar te refieres? ! Contéstame! antes que clave mis colmillos sobre tu cuerpo: Tío conejo responde, señalando hacia el suelo: A estos sabrosos almendros. Tan sólo tienes que golpea…

¿Los analfabetas o analfabetos?

En nuestra literatura oficial y pedagógica es frecuente hablar de los analfabetas. No es raro que se diga" Ese profesor es un analfabeta", lo cual parece una "contradictio in terminis", y en realidad no siempre lo es. En 1907 escribía Manuel Díaz Rodríguez en carta a Gil Fortoul (Entre las colinas en flor) : "Pizarro, analfabeta"... Y en 1909 Rómulo Gallegos ( Una posición en la vida): " nuestros analfabetas preceptores".
El mismo uso de analfabeta en masculino se ha señalado en Colombia, México, Guatemala, Nicaragua, Puerto Rico, Cuba, Perú, Chile, etc. Pero en el castellano general se dice: " Juan es un analfabeto"; María es una analfabeta". El latín tardío formó, con raíces griegas, la palabra analphabetus para designar al que no conocía ni las letras: De ahí el analfabeto moderno, documentado en castellano ya en 1609. ¿ Cómo se explica entonces esa difundida forma en -a para el masculino?
Sanín Cano, en la Revista de Indias de 1…

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Armando Carías

Mentira nº 1: “El niño es un espectador muy exigente”.

Si esto fuera verdad, no tendríamos que estárselo disputando al monstruo televisivo, al cine basura y al teatro infantil farandulero. Nuestros niños y niñas están tan alienados como los adultos que conforman su entorno y obedecen a los mismos códigos de la superficialidad y el mal gusto que han aprendido de los medios de
comunicación de masas. Suele señalarse, como argumento que refuerza esta mentira, el hecho de que el niño, en su sinceridad, se desconecta y hasta sabotea un espectáculo que no “lo atrapa”, indicativo-según parece-de su “alto nivel de exigencia como espectador”.
Creo que se confunde “exigencia” y sentido crítico con simple fastidio. El que un niño no “se conecte” con lo que sucede en la escena, no necesariamente es reflejo de su capacidad de discernimiento ni de la evaluación consciente de lo que pueda estar presenciando.
De hecho, con frecuencia somos te…