Ir al contenido principal

Violencia


La violencia es cualquier acto en contra de los derechos, la voluntad y la integridad física, psicológica, emocional y social de las personas que viven en un espacio determinado. Es obligar a otros a hacer lo que una persona quiera.
La violencia no es natural, se aprende

Ninguna persona nace violenta, se aprende a serlo a través de las relaciones que se establecen en la familia y en la sociedad en la que se vive.

Los niños y las niñas aprenden en su familia la manera de convivir y relacionarse con los demás: cómo se trata a las mujeres, hermanos, hermanas, padre, madre y cómo se resuelven los problemas.
Muchas veces, las personas que fueron educadas con violencia, de adultas educan así a sus hijos e hijas. Sin embargo, existen otras que a pesar de haber sufrido violencia de pequeños tratan de no actuar así, basando su convivencia familiar en el respeto, la comunicación y el diálogo.

La violencia no se justifica

Muchos hombres y mujeres que son violentos con su pareja, hijos, hijas, sobrinos o familiares cercanos intentan justificar su conducta echándole la culpa al otro, dicen que la persona se lo busca, que algo hace para provocarlo.
Es posible que la forma de ser del niño, niña, adolescente o persona adulta provoque malestar en quien ejerce la violencia, sin embargo no hay provocación que justifique una trompada, un golpe en la cabeza o en cualquier otra parte del cuerpo.
Nada justifica la violencia física, los insultos o las humillaciones

Tipos de violencia
La violencia se puede clasificar en diferentes tipos:

Física y emocional
La violencia se puede dar de diferentes maneras: la física, que es cuando se provocan lesiones, muerte o torturas con actos como los golpes o la destrucción de objetos e inmuebles. La violencia emocional, que se ejerce de manera sutil con acciones de presión difíciles de probar como pueden ser perseguir, intimidar, amenazar, ofender o molestar a alguien sin descanso por diferencias políticas, religiosas, de trabajo u otros motivos.

Violencia familiar o doméstica
A la violencia que surge en el hogar y en la cual participan personas de la familia se le conoce como violencia doméstica, familiar o intrafamiliar. La violencia doméstica existe en muchos hogares y se vive de manera oculta o en secreto. Algunas personas se acostumbran a vivir situaciones de violencia y aprenden a resistirla, sin darse cuenta del daño físico y emocional que les produce a ellas y al resto de la familia.
Este tipo de violencia se manifiesta principalmente de los hombres adultos hacia las mujeres en primer lugar y, en segundo, hacia las niñas y los niños, los ancianos y ancianas y las personas con alguna discapacidad física o mental. Cuando es la mujer quien agrede, la violencia la dirige principalmente hacia sus hijos e hijas.
La violencia muchas veces no se considera como tal, porque mujeres y hombres, como hijos, esposos, esposas, pareja o padres y madres de familia, creen que los golpes, los gritos y las amenazas son una forma ‘natural’’ de ‘‘corregir’’ o ‘‘educar’’.
Cuando se vive una situación de violencia familiar se experimentan sentimientos de rabia, coraje, tristeza, miedo, impotencia. No se sabe qué hacer con lo que se siente y predomina el deseo de venganza y de responder con más violencia. También sucede que se recurre a la indiferencia y el olvido.
Formas que puede tomar la violencia dentro del hogar
Violencia física.
Acciones aparentemente sin importancia como empujones, pero que, conforme la situación se complica, se convierten en lesiones cada vez más graves, golpes en el cuerpo, en la cara, en la boca, en la cabeza; golpes en el vientre durante el embarazo, encierro forzoso, encadenamiento o privación de alimentos.

Violencia verbal.
Gritos, insultos y amenazas de golpes o castigos.

Violencia psicológica o emocional.
Indiferencia, amenazas de separación o abandono, de causar daño a los hijos o seres queridos, actitudes de desprecio, limitación del gasto para cubrir las necesidades más elementales, ofensas acerca del cuerpo y humillaciones.

Violencia sexual.
Abuso o acoso sexual, es decir, desde tocamientos, miradas, caricias que quien recibe no desea; continuas insinuaciones o peticiones sexuales, hasta violación o sea la consumación del acto sexual por la fuerza.

Violencia económica
Existen actos de violencia contra las personas, como por ejemplo que la riqueza de un país se acumule en las manos de unas cuantas familias, cuando otra parte de la población sufre de hambre, enfermedades, falta de vivienda o de servicios de agua potable, drenaje y salud.
Los estudios realizados reconocen que algunas causas de la violencia, son la pobreza en que vive gran parte de la población, la falta de educación, de beneficios de salud y de bienestar social.

Violencia política
La violencia política, que integra muchos aspectos: desde las causas que originan la pobreza y provocan consecuencias que afectan a las personas, sus familias y la sociedad, hasta las que ejercen un Estado o sus instituciones violentando los derechos humanos de las personas, pueblos o naciones, como las guerras, el racismo; es decir, la agresión a personas de otra raza, cultura o país por considerarlas inferiores.

Violencia social
Son muchos los conflictos que llevan a la violencia, como los que surgen en el campo por la posesión de la tierra, el abastecimiento de agua, la comercialización de cosechas; por la falta de respeto a las creencias religiosas de los demás; por las diferencias políticas y el abuso de poder.

Nota: Este artículo no fue elaborado por el administrador del blog

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuentos de tío tigre y tío conejo.

PRIMER CUENTO:TIO CONEJO COMIENDO ALMENDRÓN, EN LA SELVA.

Tío conejo sentado en el suelo, golpea unas pepas de almendrón, para sacarle las almendras y comérselas. Cuando de repente se aproxima por detrás tío tigre y exclama con voz ronca y fuerte: Ajá! tío conejo, así te quería conseguir. Te dije que me la ibas a pagar, por tantas travesuras que me has hecho. Ahora si es verdad que nadie te va a salvar. Hoy serás mí almuerzo! Te voy a comer!

TIO CONEJO SORPRENDIDO

Tío conejo se levanta sorprendido, pero de inmediato piensa como va librarse de esta situación tan comprometedora. Y con su acostumbrada picardía exclama: Caramba, tío tigre, usted va desperdiciar la oportunidad de comerse un manjar tan exquisito, por comerse este pobre y famélico conejo. Intrigado tío tigre exclama con cierta elocuencia:¿ A qué manjar te refieres? ! Contéstame! antes que clave mis colmillos sobre tu cuerpo: Tío conejo responde, señalando hacia el suelo: A estos sabrosos almendros. Tan sólo tienes que golpea…

¿Los analfabetas o analfabetos?

En nuestra literatura oficial y pedagógica es frecuente hablar de los analfabetas. No es raro que se diga" Ese profesor es un analfabeta", lo cual parece una "contradictio in terminis", y en realidad no siempre lo es. En 1907 escribía Manuel Díaz Rodríguez en carta a Gil Fortoul (Entre las colinas en flor) : "Pizarro, analfabeta"... Y en 1909 Rómulo Gallegos ( Una posición en la vida): " nuestros analfabetas preceptores".
El mismo uso de analfabeta en masculino se ha señalado en Colombia, México, Guatemala, Nicaragua, Puerto Rico, Cuba, Perú, Chile, etc. Pero en el castellano general se dice: " Juan es un analfabeto"; María es una analfabeta". El latín tardío formó, con raíces griegas, la palabra analphabetus para designar al que no conocía ni las letras: De ahí el analfabeto moderno, documentado en castellano ya en 1609. ¿ Cómo se explica entonces esa difundida forma en -a para el masculino?
Sanín Cano, en la Revista de Indias de 1…

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Armando Carías

Mentira nº 1: “El niño es un espectador muy exigente”.

Si esto fuera verdad, no tendríamos que estárselo disputando al monstruo televisivo, al cine basura y al teatro infantil farandulero. Nuestros niños y niñas están tan alienados como los adultos que conforman su entorno y obedecen a los mismos códigos de la superficialidad y el mal gusto que han aprendido de los medios de
comunicación de masas. Suele señalarse, como argumento que refuerza esta mentira, el hecho de que el niño, en su sinceridad, se desconecta y hasta sabotea un espectáculo que no “lo atrapa”, indicativo-según parece-de su “alto nivel de exigencia como espectador”.
Creo que se confunde “exigencia” y sentido crítico con simple fastidio. El que un niño no “se conecte” con lo que sucede en la escena, no necesariamente es reflejo de su capacidad de discernimiento ni de la evaluación consciente de lo que pueda estar presenciando.
De hecho, con frecuencia somos te…