miércoles, 15 de septiembre de 2010

Machera “Héroe Cotidiano”


Autor: José Antonio Matos

En el Cementerio de El Espejo (Mérida) se encuentra la tumba de Luis Cerrada Molina, conocido como “Machera”. Nació en Mérida el 28 de julio de 1956 y murió el 1º de octubre de 1977. Machera, al igual que otros personajes como los malandros deificados en el culto de María Lionza (Ismael Sánchez, Negro Antonio, Petróleo Crudo,…) es reconocido por sus acciones solidarias: “asaltaba farmacias para dar medicinas a los enfermos, supermercados para llevar comida a los indigentes”. Se ha convertido así, en un ícono como malandro generoso que robaba a los ricos para darles a los pobres. Su tumba repleta de placas de agradecimiento evidencia la variedad de peticiones y de devotos. Entre los agradecimientos y ofrendas encontramos la composición escrita de una gaita a Machera en nombre de Julio Cristal Urdaneta, Eduardo Ravel y la Agrupación Cristal, un título de Abogado, una placa de reconocimiento como espíritu benefactor por parte de un grupo espiritual llamado “Centro Bolivariano de la Paz”, así como muchas placas agradeciéndole los favores concedidos.

Según Rosa, madre de Machera y cuidadora de la tumba desde su entierro, afirma que la fe hacia él crece cada día más. La prueba más contundente es la gran cantidad de ofrendas que recibe, cuestión que conllevó a agrandar el espacio de la tumba y convertirlo en un verdadero santuario. Cabe destacar que son varios los “guardianes de la tumba”; además de su madre y el padrastro se encuentran varios trabajadores del cementerio.

En el recinto a través de sus “cuidadores” se puede conseguir las estampitas y su novenario que se utiliza para rezarle y solicitarle favores. El santuario se ha convertido para algunos de sus familiares (madre y padrastro), amistades y creyentes, un espacio de socialización en donde se reúnen no sólo con la exclusiva finalidad de rezar, hacer peticiones y cuidar el lugar. Debido a su ambiente familiar propicia vínculos de sociabilidad entre los visitantes. En tal sentido, Manuel un joven estudiante universitario merideño, me comentó que ha conocido muchas personas en el recinto, entre ellas a su novia Teresa: “ella es una devota de Machera que viene a pedirle para que salga bien en sus estudios universitarios. En una ocasión coincidimos en la tumba. En la actualidad, seguimos viniendo y agradecemos doblemente por ayudarnos en nuestros asuntos y por habernos conocido en su tumba y enamorarnos” (Entrevista 20 de agosto de 2010).

“Machera”, a pesar de haber tenido sólo 6º grado de instrucción, fue reconocido como un delincuente con habilidades y muerto a temprana edad en un tiroteo con la policía en la actualidad es uno de los muertos milagrosos junto a Jacinto Plaza más visitados en Mérida. Los estudiantes son como se evidencia en las placas una gran mayoría. Este aspecto al parecer contradictorio que un delincuente, a pesar de su actitud solidaria con algunas personas después de muerto ayude a estudiantes, no resulta contradictoria en el culto a los muertos en cementerios urbanos y en centros mágico religiosos. Se trata, en términos de Francisco Franco (2009) de una “superación de carácter social y espiritual” explícita en los relatos sobre los muertos milagrosos, si al parecer en vida habían factores que obstaculizaron su superación (muerte – fatalidad), muerto alcanzaría la “evolución o superación espiritual” a través de los milagros. En esta perspectiva, la antropóloga Jacqueline Clarac de Briceño afirma que en el culto urbano a los muertos se produce una “inversión de valores por inversión de símbolos”. Esto ocurre cuando “el personaje muerto violentamente se transforma en protector contra la muerte, el malandro matado a tiros protegerá a los otros hombres contra la policía y contra la muerte a tiros (…) el drogadicto muerto que nunca ha podido estudiar ayudará a los estudiantes universitarios a pasar sus exámenes… (1995: 469). En efecto, se “sublima” el aspecto negativo realizando su acción milagrosa. Además, la proliferación de relatos y anécdotas sobre el muerto milagroso contribuye a su status de “héroe cotidiano” y “espíritu benevolente”.

Por otra parte, según el sociólogo Orrin Klapp (1962), “los héroes expresan el ethos (el carácter de un pueblo) y el tipo de cosas que la gente aprueba” (p. 55). La figura heroica, asegura el autor, es ambivalente. Es decir, en ocasiones suele parecerse al villano, ya que lo que realmente importa son sus acciones en pro de la causa de su grupo. Esto nos lleva a afirmar que lo relevante es el reconocimiento de un grupo social, comunidad o barrio. De igual manera, es la misma comunidad y los pueblos la que eterniza sus personajes emblemáticos al deificarlos como santos y ánimas milagrosas populares.

Bibliografía

De Briceño C., J. (1996). La Enfermedad como Lenguaje en Venezuela. Mérida, ed. ULA.
Franco, F. (2009). Muertos, Fantasmas y Héroes. El Culto a los Muertos Milagrosos en Venezuela. Mérida, ed. ULA.
Klapp, Orrin E. (1965). Héroes, Villanos y Locos. México, ed. Grijalbo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

buenas tardes con todo respeto machera es un espiritud generoso y humilde casi nunca habla de su vida el devio aver sido un hobre marabilloso