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Dramaturgia para niños y niñas

LA DRAMATURGIA EN VENEZUELA

Por: EDDY DÍAZ SOUZA
Fuente: CentroMolinos Revista especializada en Teatro para Niños y JóvenesV
olumen I, Número 2
Caracas, Agosto 2003

La dramaturgia para niños y jóvenes es el más ignorado de todos los géneros literarios. Al menos, en Venezuela. Pero el panorama se torna aún más desolador cuando vemos desaparecer, día a día, las oportunidades de conocer nuevos autores y nuevos textos. Por ejemplo: el Premio de Dramaturgia Aquiles Nazoa, adjudicado por la Fundación José Ángel Lamas, se entregó por última vez en 1997; el Premio de Dramaturgia de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en sus dos variantes_ dramaturgia para teatro de actores y teatro para títeres_, corrió con igual suerte; y la Bienal de Dramaturgia, Premio instituido por el Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) y el Fondo de Estímulo a la Creatividad (FONDEC), desapareció luego de su primera edición.
Para el Teatro Infantil Nacional (organización TIN), el texto dramático es importante en el contexto de la puesta en escena y premia la obra a partir de lo visto y lo escuchado en las tablas, no de la lectura del manuscrito. El Teatro San Martín de Caracas, también maneja similares criterios a la hora de evaluar y otorgar su preciada Águila. A pesar de que ambas instituciones se esfuerzan por dignificar el género, ninguna de las dos asume la publicación y difusión de los textos galardonados.
Las editoriales nacionales, por su parte, divulgan con mayor interés la narrativa y la poesía para niños, fundamentando sus estrategias en los caprichos del mercado. Salvo contados esfuerzos de instituciones como Fundarte, Fundación José Ángel Lamas, y publicaciones seriadas como La ventana mágica, Teatrino y otros entes aislados, la labor de edición de textos teatrales para niños es bien escasa en Venezuela. Ediciones Ekaré, por ejemplo, una de las editoriales más prestigiosas del país en el área de literatura infantil, ha publicado únicamente La cena de Tío Tigre y otras obras de teatro para niños, original de Clara Rosa Otero Silva Caracas, 1987). La Editora Isabel De los Ríos puede mostrar con satisfacción un apreciable número de títulos donde predomina la obra del poeta, ensayista y dramaturgo Luiz Carlos Neves, su autor de cabecera. La merideña Siembraviva Ediciones también nos regocija con sus breves piezas, aunque debemos apuntar que los textos publicados tienen más afinidad con el lenguaje del narrador oral que con las técnicas del género dramático, tal y como la entendemos.
Vale la pena agregar que, en estos tiempos, la obra de muchos dramaturgos y autores noveles ha quedado reducida a una simple sinopsis que, con motivo a la temporada teatral, es publicada en algún órgano de prensa regional o nacional. Algunos escritores encuentran en los programas de mano, un buen espacio para registrar sus anécdotas. Mucho de esto encontrarán los estudiosos del tema, los investigadores e historiadores de hoy y de mañana a la hora de hablar de la dramaturgia infantil de nuestro tiempo: notas, gacetillas, avisos de prensa y toda suerte de volantes.
Y ante tanta indiferencia, me asalta la duda. ¿Será que la obra de nuestros autores teatrales no posee la necesaria calidad literaria como para merecer un mejor destino? ¿O será que el desdén de las editoriales ha aniquilado el interés por el género? ¿Será que los dramaturgos escriben para almacenar folios en sus gavetas? Veamos: el FesTIN 2002 dejó constancia en su órgano divulgativo (Publicación del Festival Nacional de Teatro para la Infancia, FesTIN 2002) que de un total de 23 espectáculos, 14 obras fueron escritas _en algunos casos adaptadas_ por autores del patio. Pareciera que el hecho de no hallar el texto adecuado, en el momento conveniente, ha motivado a muchos profesionales a incursionar en la modalidad. Sólo la constancia, el talento y el oficio podrán revelarnos si realmente contaremos, en un futuro próximo, con un amplio abanico de autores teatrales. Mientras tanto, nos preguntamos, ¿hacia dónde apunta la política cultural y editorial del país?
Encontrar las respuestas y soluciones, es asunto de todos los que soñamos con un mejor teatro para la niñez y la juventud

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