Confesión general.

Orquidea, flor nacional de Venezuela
Nací sin darme cuenta, cuando me vi ya está hablando y persiguiendo qué hacer. Mi Madre me educó limpia y respetuosa para el mundo. Aprendí a leer a los 4 años y ya no pude parar, el vicio ineluctable de permanecer en la cama a solas con un libro ha sido fiel, me hizo descubrir que por lo general es más gratificante quedarse con un libro que con algunos hombres. Por sùpuesto, hay excepciones notorias.
(me gustan los paréntesis)
Soy Madre...
Estudié teatro, algo de medicina, otro poco de psicología y comunicación, pero me decidí por los filosófos, estudié a los mejores y los cambié por los peores, los que nadie quiere entender para no desanimarse, los letales. Siempre me pasa lo mismo, escojo lo que no entiendo para tener que volver a empezar. También un montón de talleresy actualizaciones rrupales porque me encanta la gente.
Y la locución que me da de comer en la radio, donde por ahora me hallo fabricando fantásticas poesías para oídos, el supertiche mágico.
La poesía...me recuerda que nunca he salido del cosmos y que soy un un espectro perdido vagando en la tierra, que al contacto con el aire me vulevo vulnerable y siento que vomito, que vivo pegada a las palabras porque gozo cuando suenan y para ver si averiguo lo que significa "soy".
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Tomado de Juegos de guerra. Libeslay Bermúdez. La Mancha Ediciones. Primera edición abril 2006. Caracas, Venezuela

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