Ir al contenido principal

Ciudad Universitaria


Andar despacio por las instalaciones de la ciudad universitaria es entrar en contacto con un imaginario diferente a la propia ciudad de Caracas. Si caminas por los caminos que están detrás de la facultad de humanidades y educación en dirección a la Tierra de Nadie en el Aula Magna, sientes una paz muy verde. Es una experiencia ecológica y apacible. Se puede observar el cerro más o verde forestado que da directamente a la plaza del Rectorado. Gente tumbada en la grama sin hacer nada o tal vez si están haciendo. Algunos con su moda del capoeira, otros fumando marihuana alegando que ésta no hace daño al organismo, otros con masas, zancos, aros, haciendo maromas que aún no se perfilan como profesionales. La UCV es una ciudad en su totalidad. Allí confluyen diferentes tendencias y pensamientos (hasta ahora). Grupos humanos de jóvenes y no tan jóvenes que se olvidan por unos instantes de la realidad que la rodea. El Sol de un atardecer en los predios y jardines de la UCV son inolvidables. Doy fe de ello. Soy egresado de las filas de la "casa que vence las sombras". El café que se toma en el edificio de Faces que se encuentra cerca del Aula Magna en realidad es muy malo, pero el ambiente, el clima y la armonía que allí se siente es incomparable. Los chaguaramos de la UCV son legendarios. Las guacamayas que vuelan en el cielo ucevista ya forman parte del imaginario universitario.


La ciudad universitaria necesita que la defiendan de los ataques epilépticos de fanáticos compulsivos de políticas radicales. La UCV es un espacio libre y así permanecerá.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuentos de tío tigre y tío conejo.

PRIMER CUENTO:TIO CONEJO COMIENDO ALMENDRÓN, EN LA SELVA.

Tío conejo sentado en el suelo, golpea unas pepas de almendrón, para sacarle las almendras y comérselas. Cuando de repente se aproxima por detrás tío tigre y exclama con voz ronca y fuerte: Ajá! tío conejo, así te quería conseguir. Te dije que me la ibas a pagar, por tantas travesuras que me has hecho. Ahora si es verdad que nadie te va a salvar. Hoy serás mí almuerzo! Te voy a comer!

TIO CONEJO SORPRENDIDO

Tío conejo se levanta sorprendido, pero de inmediato piensa como va librarse de esta situación tan comprometedora. Y con su acostumbrada picardía exclama: Caramba, tío tigre, usted va desperdiciar la oportunidad de comerse un manjar tan exquisito, por comerse este pobre y famélico conejo. Intrigado tío tigre exclama con cierta elocuencia:¿ A qué manjar te refieres? ! Contéstame! antes que clave mis colmillos sobre tu cuerpo: Tío conejo responde, señalando hacia el suelo: A estos sabrosos almendros. Tan sólo tienes que golpea…

¿Los analfabetas o analfabetos?

En nuestra literatura oficial y pedagógica es frecuente hablar de los analfabetas. No es raro que se diga" Ese profesor es un analfabeta", lo cual parece una "contradictio in terminis", y en realidad no siempre lo es. En 1907 escribía Manuel Díaz Rodríguez en carta a Gil Fortoul (Entre las colinas en flor) : "Pizarro, analfabeta"... Y en 1909 Rómulo Gallegos ( Una posición en la vida): " nuestros analfabetas preceptores".
El mismo uso de analfabeta en masculino se ha señalado en Colombia, México, Guatemala, Nicaragua, Puerto Rico, Cuba, Perú, Chile, etc. Pero en el castellano general se dice: " Juan es un analfabeto"; María es una analfabeta". El latín tardío formó, con raíces griegas, la palabra analphabetus para designar al que no conocía ni las letras: De ahí el analfabeto moderno, documentado en castellano ya en 1609. ¿ Cómo se explica entonces esa difundida forma en -a para el masculino?
Sanín Cano, en la Revista de Indias de 1…

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Armando Carías

Mentira nº 1: “El niño es un espectador muy exigente”.

Si esto fuera verdad, no tendríamos que estárselo disputando al monstruo televisivo, al cine basura y al teatro infantil farandulero. Nuestros niños y niñas están tan alienados como los adultos que conforman su entorno y obedecen a los mismos códigos de la superficialidad y el mal gusto que han aprendido de los medios de
comunicación de masas. Suele señalarse, como argumento que refuerza esta mentira, el hecho de que el niño, en su sinceridad, se desconecta y hasta sabotea un espectáculo que no “lo atrapa”, indicativo-según parece-de su “alto nivel de exigencia como espectador”.
Creo que se confunde “exigencia” y sentido crítico con simple fastidio. El que un niño no “se conecte” con lo que sucede en la escena, no necesariamente es reflejo de su capacidad de discernimiento ni de la evaluación consciente de lo que pueda estar presenciando.
De hecho, con frecuencia somos te…