Ir al contenido principal

La Ostra y el grano de arena

De Efrén Porras Cardozo

¡Estoy desganada!

No tengo ganas de comer, no sé por qué,… no me provoca ni un buche de busco.

La fiesta era a todo dar. ¡Qué lujo! Había muchos destellos de dorados, plateados, lentejuelas, canutillos, piedras preciosas como los diamantes, brillantes, rubíes, topacios, amatistas, entre otras, pero por sobretodo muchas perlas brillantes, nacaradas de todos los colores.

Me extasiaba el desfile de anfitriones con sus cargas de viandas de exquisitos “canapés”. Las bien vestidas mesas con sus arreglos de frutas tropicales, las de las flores exóticas, la mesa de los quesos, las de los manjares exhibiendo todo el buen gusto gastronómico de los dueños de casa, el ejército de elegantes servidores, listo para la repartición del “Bufet”. Veía la comida y con verla me sentía el estómago lleno. Me provocaba vómito. Me controlaba por los que me rodean para no hacer el ridículo.

Mientras tanto, el tren de mesoneros transportan las copas llenas de Champaña “La vieja Chocha” que embriagan el ambiente atestado de todo el grupo que festeja con alegría tremenda y grande borrachera. Ya se podía ver el efecto del licor sobre los invitados.

Yo sin ganas de comer ni de beber, me siento extraña, con unos retorcijones en mi panza, me ponían roja del dolor, con unos frustrantes deseos de gritar, sudando gotas, goterones, lluvias, aguaceros, tormentas, ríos, mares, lagos y deslaves de sudor. Dentro de esta exclusiva esfera contenía mi sufrimiento, al ver la elegancia de los distinguidos convidados que comprenden por la expresión dolorosa de mi rostro, que algo anormal está sucediendo.

Empiezo a sospechar, pierdo el conocimiento por lo que se me viene encima: ¡Ay, my God! (Porque hablo inglés), el momento no era el más indicado para tan magno suceso, tantos ojos viendo aquello, abro de nuevo los ojos y veo una cara que con su voz me decía: “¡Puja!, ¡puja!” Yo le respondía, con lágrimas en mis ojos (como la canción), “¡No puedo!, No, no, no, no puedo”. La comadrona, decía: “Allí viene, ábrete más”. De repente mis conchas se dilataron y de mí salió una pelotica redonda, bella y tierna de color de arena mojada…la perla más extraordinaria que ninguna concha en ningún mar de ningún océano hubo tenido. Todos aplaudieron.
¡Qué pesadilla tan fenomenal ¡…Soñé que me había entrado un grano de arena...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuentos de tío tigre y tío conejo.

PRIMER CUENTO:TIO CONEJO COMIENDO ALMENDRÓN, EN LA SELVA.

Tío conejo sentado en el suelo, golpea unas pepas de almendrón, para sacarle las almendras y comérselas. Cuando de repente se aproxima por detrás tío tigre y exclama con voz ronca y fuerte: Ajá! tío conejo, así te quería conseguir. Te dije que me la ibas a pagar, por tantas travesuras que me has hecho. Ahora si es verdad que nadie te va a salvar. Hoy serás mí almuerzo! Te voy a comer!

TIO CONEJO SORPRENDIDO

Tío conejo se levanta sorprendido, pero de inmediato piensa como va librarse de esta situación tan comprometedora. Y con su acostumbrada picardía exclama: Caramba, tío tigre, usted va desperdiciar la oportunidad de comerse un manjar tan exquisito, por comerse este pobre y famélico conejo. Intrigado tío tigre exclama con cierta elocuencia:¿ A qué manjar te refieres? ! Contéstame! antes que clave mis colmillos sobre tu cuerpo: Tío conejo responde, señalando hacia el suelo: A estos sabrosos almendros. Tan sólo tienes que golpea…

¿Los analfabetas o analfabetos?

En nuestra literatura oficial y pedagógica es frecuente hablar de los analfabetas. No es raro que se diga" Ese profesor es un analfabeta", lo cual parece una "contradictio in terminis", y en realidad no siempre lo es. En 1907 escribía Manuel Díaz Rodríguez en carta a Gil Fortoul (Entre las colinas en flor) : "Pizarro, analfabeta"... Y en 1909 Rómulo Gallegos ( Una posición en la vida): " nuestros analfabetas preceptores".
El mismo uso de analfabeta en masculino se ha señalado en Colombia, México, Guatemala, Nicaragua, Puerto Rico, Cuba, Perú, Chile, etc. Pero en el castellano general se dice: " Juan es un analfabeto"; María es una analfabeta". El latín tardío formó, con raíces griegas, la palabra analphabetus para designar al que no conocía ni las letras: De ahí el analfabeto moderno, documentado en castellano ya en 1609. ¿ Cómo se explica entonces esa difundida forma en -a para el masculino?
Sanín Cano, en la Revista de Indias de 1…

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Armando Carías

Mentira nº 1: “El niño es un espectador muy exigente”.

Si esto fuera verdad, no tendríamos que estárselo disputando al monstruo televisivo, al cine basura y al teatro infantil farandulero. Nuestros niños y niñas están tan alienados como los adultos que conforman su entorno y obedecen a los mismos códigos de la superficialidad y el mal gusto que han aprendido de los medios de
comunicación de masas. Suele señalarse, como argumento que refuerza esta mentira, el hecho de que el niño, en su sinceridad, se desconecta y hasta sabotea un espectáculo que no “lo atrapa”, indicativo-según parece-de su “alto nivel de exigencia como espectador”.
Creo que se confunde “exigencia” y sentido crítico con simple fastidio. El que un niño no “se conecte” con lo que sucede en la escena, no necesariamente es reflejo de su capacidad de discernimiento ni de la evaluación consciente de lo que pueda estar presenciando.
De hecho, con frecuencia somos te…