Ir al contenido principal

Ensayo: Teatro infantil Vs. Escuela

El siguiente ensayo girará alrededor de una interrogante: ¿El teatro infantil es pedagógico? o mejor: ¿El teatro para niñ@s debe enseñar? Este escrito breve versará acerca de un punto realmente harto discutido, pero aún no resuelto (si es que se puede resolver.

Todo comenzó, cuando asistí como expositor a una conferencia en el I Foro: Perspectivas de la dramaturgia contemporánea para niños, adolescentes y jóvenes en Venezuela sobre el teatro infantil en el año 2003 realizada por la extinta Organización privada Centro Molinos que se encargaba de la investigación, reflexión, difusión y memoria del teatro para niñ@s en la ciudad de Caracas. Es de acotar que hasta ese momento histórico no existía una revista que se ocupara de recopilar algo sobre este género y fue este grupo quien logró editar con mucho esfuerzo tres números impresos. El asunto fue que escuché de boca de un autor con tradición en esta área y quien fue (si no me equivoco) uno de los fundadores de la Fundación, Organización o Asociación oficial del Estado sin fines de lucro TIN (teatro infantil nacional) hacia los años ochenta, es decir, en la IV República, decir que él deja”la enseñanza para las escuelas. El teatro infantil no debe buscar esto-la enseñanza- como uno de sus propósitos”. Desde ese momento, me he puesto a reflexionar sobre el caso, incluso hice amagos infructuosos por rebatir tan irresponsable afirmación. De entrada digo que no comparto esta opinión- gracias a la libertad de expresión es una perspectiva personal y no es una premisa del quehacer teatral infantil- .y reitero que me parece irresponsable tan peculiar posición ideológica y política. ¿Acaso esa idea de alejar la enseñanza del teatro para niños y niñas no es contraproducente para la misma formación del público infantil? Aquí se debe aclarar que no intento decir que el teatro especializado para los menores de edad se debe convertir en un aula de clases. Ni que la Escuela se transforme en un escenario. No. Lo que sostengo es que el teatro infantil es un medio de comunicación social en su naturaleza. Su proceso de creación incluye la transmisión de valores y conocimientos. La diégesis del teatro para niñ@s no se puede deslastrar de los elementos del sistema de enseñanza en menor o mayor grado. Es que acaso sólo interesa la diversión, y por cierto una de las definiciones de esta palabra dice: “mit. Acción que pretende confundir y despistar al enemigo”, y dónde se encuentra el compromiso de utilizar adecuadamente un medio de comunicación como el arte teatral. El teatro es arte, estética, diversión y transmisor o medio para comunicar algo, claro está que cada quien manipula el concepto como mejor cuadre a sus intereses.

Tal vez, aquella afirmación de que “la enseñanza es para la escuela y no para el teatro” proviene de una concepción de la educación conductista, en donde el alumno repetía algo para responder de una manera mecánica. Estímulo y reacción. Su base es el condicionamiento clásico de Pavlov. Pero decir que el teatro infantil no debe enseñar es un completo desconocimiento de las bases fundamentales de este fenómeno social. El teatro para niños tiene como columna vertebral un texto o un guión como mínimo, así sean imágenes dispersas puestas en escena, lo que implica necesariamente un contenido que se será visto y apreciado por alguien. No hay otra opción. Esto es un elemento de la enseñanza. Ahora si se piensa- y he allí el error- que los actores y actrices se van a parar en pleno escenario para dar una lección bajo la filosofía conductista es algo descabellado e inaceptable. La Escuela es una institución social que tiene sus propósitos y el teatro tiene los suyos, lo que no supone una separación transversal de los dos al estilo del viejo diseño curricular de la educación. Todos los hechos sociales y culturales del individuo se encuentran integrados. El teatro infantil hecho por adultos o por niñ@s es una “escuela” en movimiento y los actores, actrices, directores ty escritores somos “educadores” en una dimensión amplia del asunto.

El teatro infantil es una creación que requiere de muchos factores y no responde a una individualidad, por lo tanto sí transmite y (des) enseña valores y conocimientos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuentos de tío tigre y tío conejo.

PRIMER CUENTO:TIO CONEJO COMIENDO ALMENDRÓN, EN LA SELVA.

Tío conejo sentado en el suelo, golpea unas pepas de almendrón, para sacarle las almendras y comérselas. Cuando de repente se aproxima por detrás tío tigre y exclama con voz ronca y fuerte: Ajá! tío conejo, así te quería conseguir. Te dije que me la ibas a pagar, por tantas travesuras que me has hecho. Ahora si es verdad que nadie te va a salvar. Hoy serás mí almuerzo! Te voy a comer!

TIO CONEJO SORPRENDIDO

Tío conejo se levanta sorprendido, pero de inmediato piensa como va librarse de esta situación tan comprometedora. Y con su acostumbrada picardía exclama: Caramba, tío tigre, usted va desperdiciar la oportunidad de comerse un manjar tan exquisito, por comerse este pobre y famélico conejo. Intrigado tío tigre exclama con cierta elocuencia:¿ A qué manjar te refieres? ! Contéstame! antes que clave mis colmillos sobre tu cuerpo: Tío conejo responde, señalando hacia el suelo: A estos sabrosos almendros. Tan sólo tienes que golpea…

¿Los analfabetas o analfabetos?

En nuestra literatura oficial y pedagógica es frecuente hablar de los analfabetas. No es raro que se diga" Ese profesor es un analfabeta", lo cual parece una "contradictio in terminis", y en realidad no siempre lo es. En 1907 escribía Manuel Díaz Rodríguez en carta a Gil Fortoul (Entre las colinas en flor) : "Pizarro, analfabeta"... Y en 1909 Rómulo Gallegos ( Una posición en la vida): " nuestros analfabetas preceptores".
El mismo uso de analfabeta en masculino se ha señalado en Colombia, México, Guatemala, Nicaragua, Puerto Rico, Cuba, Perú, Chile, etc. Pero en el castellano general se dice: " Juan es un analfabeto"; María es una analfabeta". El latín tardío formó, con raíces griegas, la palabra analphabetus para designar al que no conocía ni las letras: De ahí el analfabeto moderno, documentado en castellano ya en 1609. ¿ Cómo se explica entonces esa difundida forma en -a para el masculino?
Sanín Cano, en la Revista de Indias de 1…

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Las diez grandes mentiras del teatro infantil

Armando Carías

Mentira nº 1: “El niño es un espectador muy exigente”.

Si esto fuera verdad, no tendríamos que estárselo disputando al monstruo televisivo, al cine basura y al teatro infantil farandulero. Nuestros niños y niñas están tan alienados como los adultos que conforman su entorno y obedecen a los mismos códigos de la superficialidad y el mal gusto que han aprendido de los medios de
comunicación de masas. Suele señalarse, como argumento que refuerza esta mentira, el hecho de que el niño, en su sinceridad, se desconecta y hasta sabotea un espectáculo que no “lo atrapa”, indicativo-según parece-de su “alto nivel de exigencia como espectador”.
Creo que se confunde “exigencia” y sentido crítico con simple fastidio. El que un niño no “se conecte” con lo que sucede en la escena, no necesariamente es reflejo de su capacidad de discernimiento ni de la evaluación consciente de lo que pueda estar presenciando.
De hecho, con frecuencia somos te…