lunes, 10 de marzo de 2008

El beso de la mujer araña (1976) de Manuel Puig

Manuel Puig (1932-1990)

Nació el 28 de diciembre de 1932 en General Villegas, una ciudad desértica de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Se muda a la capital en 1949 para estudiar arquitectura; más tarde viaja para cursar estudios de cine en Roma y Nueva York. En el año 1968 publica su primare novela La traición de Rita Hayworth con una calurosa acogida de la crítica literaria, que un año después volvió a ser favorable ante Boquitas pintadas (1969), óperas primas de su arte novelístico.

El proceso de escritura de Manuel Puig se adueña de los signos de atracción del cine norteamericano del star sistem y del cine latinoamericano de los años 45 del s. xx, este préstamo del imaginario cinematográfico busca la comunicación inmediata con el receptor por medio de una serie de indicios intertextuales (nombres de actores y actrices famosos de la época, títulos de filmes, adopción de ideas, situaciones y conflictos) instalados productivamente en la diéresis novelística.

El encuadre de las escenas descriptas, la aparente transparencia de los episodios y la secuencia orgánica de la acción, factores que propician una decodificación refrescante e inmediata son similarmente influjo racionales de la dramaturgia cinematográfica y radial tomados por el novelista argentino. Su novela The Buenos Aires Affaire (1973) tiene además implicaciones psicoanalíticas, en El beso de la mujer araña (1976), quizás su novela más exitosa por el despliegue de comercialización a la que fue sometida trata de la represión política sufrida en los países del sur en esos años, la novela fue llevada al cine y al teatro con gran recepción.

Siguieron Pubis Angelical (1979) y Cae la noche tropical (1988) entre otras producciones literarias, donde demuestra su destreza dialógico.

Muere el 22 de julo de 1990 en la ciudad de Cuernavaca, México, dejando inconclusa su novena novela Humedad relativa: 95%.

El beso de la mujer araña (1976)

La novela tiene como escenario una cárcel argentina de los años setenta del s. XX. Los personajes principales son Valentín que cumple una condena por ideas políticas contrarias a las del régimen del momento histórico al que se refiere la narración. La dictadura era encabezada por el General Jorge Videla quien en marzo de 1976 liderando una Junta Militar depuso a la Presidenta María Estela Martínez, viuda de Perón, el otro personaje es Molina homosexual de más edad de profesión vitrinista, condenado por corrupción sexual a un menor de edad. Se le considera una depravado e inmoral.

Los dos personajes se encuentran encerrados en una misma celda, un espacio mínimo, de por sí están en una situación extrema. Los dos hombres son unos marginados del sistema hegemónico. Entre ambos se comienza a afianzar un lazo comunicativo y afectivo. Molina día tras día le cuenta a Valentín historias de películas que recuerda, tales como la mujer pantera, la mujer zombie, la cantante de cabaret. La situación hace que los prisioneros lleguen a una relación de intimidad que termina en un contacto sexual entre ambos, amorosa para Molina y de “conveniencia” para Valentín.

Es de hacer notar que Molina, el homosexual declarado (coming out) es manipulado por el Director de la cárcel para que sea informante (espía) de las actividades políticas de Valentín, se le ofrece una reducción de sus años de condena a cambio de que se gane la confianza de su compañero y descubra la identidad de otros subversivos.

A principio la relación de hipocresía se da, luego, a medida que su convivencia se hace más estrecha con el joven Valentín, ésta se transforma en sentimiento; Molina decide engañar al Director de la prisión. El jefe de la cárcel intuye que el procesado no juega limpio y decide liberarlo para seguirle la pista.

Al final, Molina es asesinado por el grupo subversivo de Valentín para evitar que pueda decir algo sobre ellos. Su libertad total. Valentín muere torturado en la prisión.
Identidad homosexual

La identidad homosexual no sólo abarca el deseo homoerótico , sino la visión del homosexual como tal lo que repercute en el imaginario específico que el sujeto tiene y que acompaña el deseo sexual por su mismo sexo, en El beso de la mujer araña la noción de identificación homosexual por parte de Molina se encuentre en estrecha relación con el afeminamiento de gestos y comportamientos sociales en el sujeto masculino, él dice “ qué de chico me mimaron demasiado, y por eso soy así, que me quedé pegado a las polleras de mi mamá y soy así…” contrario a la perspectiva de Valentín que trata de resignificar la idea. Es interesante ver como la homosexualidad afeminada de Molina es desvalorizada y relacionada con la imagen de la mujer como un ser incapaz de de tener un criterio acertado. Reproduzco diálogo entre el Director de la cárcel y el procesado:

Procesado.- Pero si se agrava no va haber modo de que se queda en la celda, y en la enfermería ahí ya no puedo hacer nada ya.
Director.- Molina, usted está subestimando la capacidad de nuestros técnicos. Ellos sabrán cuando parar y cuando seguir. Tengo más tino, compañero.

La técnica narrativa de Manuel Puig intenta de alguna manera evidenciar algunas teorías psicológicas acerca del tema de la homosexualidad, se utiliza el pie de página para remitirnos a la información. Aquí en el diálogo anterior se refiera a Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad de Sigmund Freud. El planteo principal de dichos ensayos señala que la represión, a grueso modo, proviene de la imposición de dominación de un individuo sobre otro que en la mayoría de los casos se trata del padre sobre el hijo masculino.

El tema principal de los estudios de Foucault (1987) estriba en la relación política de las identidades sexuales, las cuales están imbuidas en una red que jerarquiza el poder y “que la sexualidad en el mundo moderno ha sido el lugar de una explosión de discursos sobre el poder y el conocimiento, en una cultura obsesionada por la significación de lo sexual”. La imagen que tiene Molina acerca de la homosexualidad está relacionada con la postura del macho latinoamericano. Para él la mujer y el homosexual es la misma identidad, ambos son seres degradados y circunscritos a la medida y los deseos del hombre. Copio “Pero si un hombre…es mi marido, él tiene que mandar, para que se sienta bien. Eso es lo natural, porque él entonces es el hombre de la casa” (Puig, 1976).

Se puede observar la imagen del subalterno que tiene Molina acerca de la homosexualidad y de su propia identidad, que coincide con la imagen de la mujer. El cree que eso es lo normal. Lo masculino es superior a lo femenino. Tal como lo expresa Sebrelli(1997) cuando afirma que “la homosexualidad…es elección en situación, una naturaleza aceptada, consentida, de la que el homosexual se hace libremente cómplice”

He aquí una idea identitaria sobre la sexualidad, siguiendo una perspectiva construccionista, la cual está marcada por patrones sociales y culturales de un contexto particular.

Por otro lado, la visión que tiene Valentín acerca de la “natural” subalternidad de la homosexualidad es mucho más critica. “No, el hombre de la casa y la mujer de la casa tienen que estar a la par. Si no, eso es una explotación”. Agrega además, “No, eso está mal. Quien te habrá puesto esa idea en la cabeza, está muy mal eso”. Es interesante la posición heterosexista, Valentín intenta resignificar los valores de identidad y sexualidad homoeróticas.

La novela de Puig utiliza el diálogo como elemento discursivo. Aquí se plantea el descubrimiento de la identidad gay por parte de Valentín quien en un momento de la anécdota interroga a su compañero acerca de su “condición”. “No es verdad. Creo que para comprenderte necesito saber qué es lo que te pasa. Si estamos en esta celda juntos mejor es que nos comprendamos, y yo de gente de tus inclinaciones sé muy poco”. La novela lleva a Molina a cuestionarse como persona, yendo más allá de una postura cultural imaginaria, o lo que es lo mismo criticar su identidad homosexual, dice Molina “…y es que cuando me quedo solo en la cama…soy otra persona, que no es ni hombre ni mujer…”. El proceso diegético del discurso novelesco apunta hacia una perspectiva más amplia de la concepción de identidad sexual. Ambos personajes, en situación extrema de encerramiento, comienzan a cuestionar sus respectivas prácticas sexuales.

El autor hace un juego con la estructura interna de la novela, en la que coloca, a manera de pie de páginas estudios sobre la característica homosexual. La identidad se ve en crisis. Una crisis de estructura, la cual evidencia que las relaciones políticas delinean las representaciones culturales.

En El beso de la mujer araña se hace evidente una revalorización de las significaciones implicadas en la noción de identidad. Aquí se observa la dinámica de cambio que se opera en las representaciones culturales normadas por la hegemonía heterosexista. Los personajes que se encuentran en un espacio íntimo se van (re)conociendo como sujetos alejados de la plataforma cultural del contexto. Se produce un fenómeno de desmontaje representacional, es decir, Molina y Valentín se cuestionan a lo largo de la novela sus respectivas imágenes de acuerdo a su género y su correspondencia con la identidad homo y heterosexual.

Es importante preguntarse no el origen ni las causas de las prácticas sexuales, como señaló J. Weeks(1995) con respecto al tema, lo interesante es indagar sobre los significados que una cultura particular da a la conducta homosexual y conocer los efectos de las significaciones.

Otro punto interesante en la novela de Puig es la narración de las historias de los filmes por parte de Molina. Los argumentos de las películas nos remiten a un mundo en donde las cosas suceden de otra manera. La idealización por una realidad distinta y mejor. Para Valentín estas historias fílmicas son argumentos alienantes, aunque no deja de reconocer que de alguna manera disfruta oyéndolas “Sí, pero lo mismo quiero saber como termina, para ver la mentalidad de los que la filmaron, la propaganda que querían hacer” Los personajes reproducidos por Molina detonan en ambos sujetos un proceso psicológico de escape a la realidad. Una realidad extrema el encerramiento en una cárcel. Aunque los mecanismos de escape son diferentes para cada uno de ellos, en Molina hay una identificación con los personajes femeninos de las narraciones…” ¡regio!, ¡de acuerdo!, ya que las mujeres son lo mejor que hay…yo quiero ser mujer…” mientras que para Valentín la finalidad de escuchar estas historias perecieran estar relacionadas con una mera distracción. El joven tiene una visión política acerca de los medios de comunicación de masas. Hay una percepción del poder mediatizador del cine y de la literatura.

Las relaciones de poder del grupo hegemónico sobre los subalternos se observan en el desarrollo de la novela. Ambos prisioneros son marginados del sistema político, uno por sus ideas políticas y el otro por sus prácticas sexuales. El Director de la cárcel, quien representa la autoridad encargada de velar por el orden y las normas de la sociedad manipula la condición homosexual de Molina para obtener el beneficio de descubrir los contactos políticos de Valentín.

Los dos presos tienen identidades propias y sin embargo en la dinámica de la narración ambas representaciones entran en crisis. Las imágenes se ven transformadas o desmitificadas, lo que hace pensar que las construcciones identitarias vienen dada por una posición de poder de un grupo sobre otro.

Aquí se advierte que los dos hombres tienen un contacto homosexual en algún momento de la historia justo antes de su separación final. La relación sexual que tuvieron ambos prisioneros no implica necesariamente la conversión del heterosexual en gay, hecho que refrenda la correspondencia entre el género y la identidad. Estos elementos y su dinámica nos indican la porosidad de la significación del término identidad, concepto que se ha venido construyendo por las relaciones políticas, culturales y sociales.

Actitudes negativas de los otros y los propios hacia lo homosexual.


El término homofobia nos remite a un rechazo solapado o manifiesto hacia las prácticas homosexuales y a los que las realizan. Es de acotar, que la palabra homofobia no es correcta, si se divide el vocablo, homo significa igual y fobia es una aversión o rechazo, es decir que homofobia sería rechazo a lo igual. Y sabemos por tradición lingüística que esta voz se aplica al miedo por lo homosexual.

En una investigación realizada por Millham, San Miguel y Kellog(1976) para determinar en que medida hay actitudes negativas u “homosexofóbicas” se encontraron seis factores que engloban el rechazo:
  • La percepción de una dimensión peligro ligada a los homosexuales junto con el deseo de que se los reprima legal y socialmente.
  • Disgusto y ansiedad personal despertada por homosexuales.
  • Preferencias por lesbianas antes que por los varones homosexuales.
  • Percepción en los homosexuales de manierismos correspondientes al otro género.
  • Actitud reprobatoria hacia la “ausencia” de moralidad en los homosexuales.
    Preferencia por homosexuales varones frente a las lesbianas.

Desde el punto de vista del construccionismo la homofobia es estudiada como una construcción social que busca no sólo desvalorizar una práctica determinada, sino regular y normar un orden social. La identidad homosexual no sólo abarca el deseo homoerótico, sino la visión del sujeto como homosexual.


Hecho por: Bruno Mateo