El carnaval en los Próceres

Ayer domingo 3 de febrero me acerqué junto con mi hermana y mi sobrino al famoso paseo caraqueño de Los Próceres. Era día de carnaval. A mi sobrino lo disfrazaron. Al llegar al sitio me dí cuenta lo limpio que se encontraba. A los que habitamos Caracas nos sorprende-aunque parezca una rareza- un lugar limpio y sin basura. Lamentablemente, nos acostumbramos a ver montañas de desperdicios en plenas avenidas centrales. Los indigentes, ahora llamados nómadas, contribuyen a la suciedad de la urbe. Ellos se meten dentro de los contenedores y arrojan toda la basura hacia la calle. Aquí hago un paréntesis, a mi me parece que estas acciones de ensuciar las calles corresponde a un plan bien configurado. Creo que es un plan político. Caracas se ensucia más cuando se aproxima alguna elección electoral y acoto que este año viene la de gobernadores, alcaldes y diputados. No sé dejo esto para su reflexión. Retomando el punto de Los Próceres, digo que este hermoso paseo construido por el dictador Marcos Pérez Jiménez se encuentra en un momento de esplendor. ¡Qué agradable lugar! Lleno de chaguaramos que parecen nobles señores de Caracas que vigilan a sus conciudadanos. De repente, aparecieron en el cielo dos bandas de guacamayas rojas y azules. Flechas que surcan por la atmósfera capitalina. No había buhoneros ni vendedores ambulantes. ¡Qué maravilla! Los niños y niña lucían sus diferentes disfraces a lo largo del paseo. Las personas se sentaban a orillas de las fuentes centrales para observar con orgullo a sus pequeños. Allí no había ruido de corneteos, cero personas violentas. Sólo Los Próceres, los chaguaramos, el Ávila (Guaraira Repano), el cielo y las alegres risas de los niños y niñas.

Un verdadero carnaval de felicidad.

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