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LA CRÓNICA PERIODÍSTICA. EVOLUCIÓN, DESARROLLO Y NUEVA PERSPECTIVA


LA CRÓNICA PERIODÍSTICA. EVOLUCIÓN, DESARROLLO Y NUEVA PERSPECTIVA
viaje desde la historia al periodismo interpretativo

Juan Carlos Gil González:
Licenciado en Periodismo y superado el período de docencia e investigación del doctorado en Periodismo;
Diploma de Estudios Avanzados (DEA). Redacción periodística y políticas de comunicación.
Investigador del "Grupo de Investigación en Comunicación y Cultura." Sevilla, España.
Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla.
Resumen

El presente estudio pretende demostrar características peculiares de la crónica periodística, un género poco estudiado por la periodística. Procura, además, desvelar la forma en que se han moldeado influencias a dicho género por parte de disciplinas tan disímiles como la historia y la literatura. Esto con la finalidad de ver cuáles son las exigencias que estipula la profesión, para definir acorde y útilmente a la crónica sin desentonar con los nuevos tiempos. Como se observará, será inexcusable ir deshaciendo algunos errores conceptuales que han tenido larga pervivencia en la doctrina.

Abstract

This study tries to demonstrate the peculiar characteristics of journalistic chronicle. It also aims to reveal the way in which influences from other disciplines such as history and literature adjust to this not so studied genre of journalism. The final purpose is determining the demands stipulated by the profession to give a useful definition of chronic that matches with new times. Some conceptual errors that had prevailed in the doctrine will be eliminated along the reading.

La hipótesis de la que parte este estudio consiste en demostrar que la crónica es un género genuinamente latino, una peculiar forma de narrar los hechos procedente de la Historia en primer lugar, posteriormente empleada por la Literatura, que la enriqueció con nuevos matices, y finalmente el periodismo la adoptó y adaptó a las rutinas y condiciones informativas.

1.- Aproximación a los inicios de la crónica: género compartido.
1.a) La crónica y la historia.

La crónica se utilizó desde muy pronto como herramienta narrativa más adecuada para que una persona intelectualmente relevante relatara a un determinado público lo que sucedía en un lugar estipulado. Con lo cual, la crónica, entre otras muchas fórmulas, ha sido uno de los mecanismos más idóneos que se ha manejado para la transmisión del conocimiento histórico a las generaciones futuras.

Así pues la crónica es considerada como forma embrionaria de la historiografía. En este sentido en el diccionario de Covarrubias(1) se afirma: "vulgarmente llamamos crónica a la historia que trata de la vida de algún rey o vidas de reyes dispuestas por sus años y discurso de tiempo". Ahora bien, la consideración de la crónica como género de la Historia no se circunscribe a unas fronteras claramente definidas , sino que es un fenómeno muy común en todo el occidente cristiano medieval como prueban Carlos Alvar, José Mainer y Rosa Navarro:
La proliferación de crónicas y obras historiográficas de todo tipo, que se dan el occidente medieval desde principios del siglo XII, encuentra su cabal réplica en la Península Ibérica cien años más tarde: el Chronicon Villarense, redactado en riojano muy a comienzos del siglo XIII, constituye la primera muestra de la utilización de una lengua romance peninsular y de un género en la redacción de obras históricas (1997, p. 107).

Con el mismo matiz histórico, Corominas(2) documenta que fue hacia 1275 la fecha en la que se utiliza este término con dicho carácter histórico en la Primera Crónica General. La influencia de este matiz histórico ha permanecido en la actualidad y si nos acercamos al Diccionario de la Academia (3), observamos que su primera acepción es "historia en la que se observa el orden del tiempo".

La Historia fue tomando forma de crónica de muy variada temática. Las hay que relatan el nacimiento de un príncipe, el matrimonio real entre miembros de distintas monarquías, las defunciones de las familias más sobresalientes... de lo que se deduce fácilmente que el gran desarrollo de la crónica como fuente de conocimiento histórico se produjo entre los siglos IX y XIV, siendo los monjes los encargados de su cultivo.
Una cosa es la utilización de la crónica como primera forma de contar la historia y otra muy distinta el servilismo al que fue sometida, puesto que no es una sorpresa el afirmar que la crónica también fue manejada como relato propagandístico puesto al servicio de una causa. Como botón de muestra citamos la Crónica de España dada a la imprenta en 1483, de Diego de Valera (4), en la que se defiende a ultranza la causa católica y se ensalza la laboriosidad de la reina Isabel la Católica en conseguir echar a los árabes de la Península. Así pues, Bernal afirma que "las relaciones y crónicas no se limitan al relato objetivo de los hechos de actualidad, sino que la pura información convive con la interpretación hasta, en ocasiones, con la propaganda, especialmente cuando el relato gira en torno a personas regias o grandes señores." (1997. pp. 10-11).

Tener cronista y que la crónica defienda con vehemencia una causa, familia noble o doctrina eclesiástica era un hecho común en toda la Europa medieval. De todas formas conviene no olvidar que en la Baja Edad Media e inicios del Renacimiento existían otros modos de difusión de los acontecimientos. Todavía pervivían las formas orales de comunicación, herencia de los juglares, los escritos poéticos, como los romances, la novela pastoril... Pero como el género apropiado para la transmisión de los hechos históricos no es ni el romance ni la transmisión oral, los historiadores y cronistas deciden pasar el contenido histórico de esas formas de comunicación al género idóneo, es decir, a la crónica. "Tan ciertos están algunos cronistas e historiadores del valor histórico de algunos hechos relatados en forma poética, que trasladan su contenido a la crónica." (1998, p. 331).

Rastreando en la génesis de la crónica no debe perderse de vista el desarrollo y evolución de la vida urbana. Cuando en algunas ciudades, principalmente las costeras, el florecimiento de los negocios mercantiles empieza a ser una práctica habitual y no excepcional, surge como fenómeno peculiar y característico la publicación de crónicas ciudadanas, cuyo primordial objetivo es difundir a los foráneos los beneficios que ofrece dicha ciudad. "Los gobernantes municipales, por su parte, patrocinaron las apologéticas crónicas cívicas con el deseo de propagar la reputación de la urbe." (Brajos, 1998, p. 1993).

Si me interesan estos escritos es por una razón: casi todos se caracterizan porque están redactados por una persona versada en letras, que tiene soltura escribiendo, que está atenta a la actualidad de una zona más o menos amplia y que recibe una remuneración a cambio de su trabajo.
Con esta relación entre Historia y crónica hemos conseguido, al menos, rescatar dos aspectos fundamentales del género que posteriormente se convertirán en uno de los signos de identidad clave:
a) La crónica es un relato que secuencia los acontecimientos según un orden cronológico, de ahí que sea utilizada como utensilio de transmisión del conocimiento histórico.
A partir de Alfonso X la historiografía en lengua romance adquiere un desarrollo extraordinario, entre otras razones porque constituye uno de los pilares de la formación de los nobles, que buscan en las crónicas ejemplos del pasado, justificaciones del presente y, en algunos casos, entretenimientos dignos. (Alvar, 1997, p. 205)

b) Destacamos la importancia que para tal fin adquiere el autor del texto. Testigo privilegiado de los hechos, que, con independencia de los fines ideológicos que defienda, es el encargado de estructurar los sucesos según dictamina su creatividad, siempre y cuando obedezca a una serie de características impuesta por la historiografía.
Además, sobre él recae la crucial labor de seleccionar los hechos, interpretarlos, acomodarlos a sus receptores... en definitiva, labores propias, no sólo del historiador sino también, en buena medida, del ámbito del periodismo. Con toda la cautela imaginable y dentro de unos límites razonables, se puede afirmar que este cronista de la historia, ya está haciendo funciones si no periodísticas, al menos, sí pre periodísticas.

Referencias bibliográficas

Acosta Montoro, J. (1973). Periodismo y literatura. Madrid: Guadarrama.
Alvar, C., Mainer, J.C., y Navarro, R. (1997). Breve historia de la literatura española. Madrid: Alianza.
Baquero Goyanes, M. (1997). ¿Qué es la novela? ¿Qué es el cuento? Murcia: Universidad de Murcia.
Bastenier, M. (2000). El blanco móvil. Curso de periodismo. Madrid: Ediciones El País.
Bernal Rodríguez, M. (1997). La crónica periodística. Tres aproximaciones a su estudio. Sevilla: Padilla Editores.
Borrat Mattos, H. (1989). El periódico, actor político. Barcelona: Gustavo Gili.
Brajos, A. (1993). La comunicación social en la encrucijada del siglo XV. El fenómeno de la imprenta. En Núñez de Prado. Comunicación social y poder. Madrid: Universitas.
Cebrián Herreros, M. (1992). Géneros informativos audiovisuales. Madrid: Paraninfo.
Corominas, J. (1976). Diccionario etimológico castellano e histórico. Madrid: Gredos.
Diezhandino, M.P. (1994). El quehacer informativo. El "arte de escribir" un texto periodístico. Bilbao: Universidad del País Vasco.
Foucault, M. (1999). El orden del discurso. Barcelona: Tusquets.
Gomis, L. (1991). Teoría del periodismo. Cómo se forma el presente. Barcelona: Paidós Comunicación.
González Ruiz, N. (1996). Enciclopedia del periodismo. Barcelona: Noguer.
Gutiérrez Palacio, J. (1984). Periodismo de opinión. Madrid: Paraninfo.
Haro Tecglen, E. (1998). Hijo del siglo. Crónica. Madrid: El País Aguilar.
Lázaro Carreter, F. (1977). El lenguaje en periodismo escrito. Madrid: Fundación Juan March.
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Martín Vivaldi, G. (1987). Géneros periodísticos. Reportaje, crónica y artículo. Madrid: Paraninfo.
Martínez Albertos, J.L. (1983). Curso general de redacción periodística. Madrid: Mitre.
Martínez de Sousa, J. (1992). Diccionario de información, comunicación y periodismo. Madrid: Paraninfo.
Núñez Ladeveze, L. (1979). El lenguaje de los "media." Introducción a una teoría de la actividad periodística. Madrid: Pirámide.
Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe.
VV.AA. (1988). Historia de la comunicación y de la prensa. Universal y de España. Madrid: Ediciones Atlas.
Vilarnovo, A., y Sánchez, J.F. (1992). Discurso, tipos de texto y comunicación. Pamplona: EUNSA.

Notas:
(1) Citado en Bernal Rodríguez, M. (1997). La crónica periodística. Tres aproximaciones a su estudio. Sevilla, Padilla Editores. P. 9-10.
(2) Véase, Corominas-Pascual, (1981). Diccionario crítico etimológico castellano e histórico. Madrid, Gredos
(3) Véase Real Academia Española, (2001). Diccionario de la lengua española. Madrid, Espasa-Calpe. 21ª Ed.
(4) Véase Valera, D. (1567). La Chrónica de España abreviada por mandado de doña Isabel, reyna de Castilla. Sevilla, Casa de Sebastián Trugillo.
(5) Para profundizar en el estudio de las crónicas de Indias consúltese el trabajo de Walter Mignolo "Cartas, crónicas y relaciones del descubrimiento y la conquista" en Madrigal, L.I. (1992). Historia de la literatura hispanoamericana. La época colonia. T.I, Madrid, Cátedra. P. 57-111.
(6) En su clásico libro Periodismo y literatura, Madrid, Guadarrama, 1973. T.I, P. 126-137, Acosta Montoro considera que el género que comparte más rasgos con la literatura es el reportaje y no la crónica. Es una postura que está bien fundamentada teóricamente pero que, a nuestro juicio, no considera que el género genuinamente latino y más antiguo es la crónica.
(7) Véase Wolf, T. (1992). El Nuevo periodismo. Barcelona, Anagrama; Berna, S. y Chillón, l. (1985). Periodismo informativo de creación. Barcelona, Mitre; Chillón, L. (1999). Periodismo y literatura: una tradición de relaciones promiscuas. Barcelona, Universitat Autónoma de Barcelona.
(8) Martínez Albertos, J.L. (1983). Curso general de redacción periodística. Madrid, Mitre. Este autor considera a la crónica como un género para la interpretación (híbrido), mientras que al artículo lo incluye dentro de los géneros para lo opinión y el comentario. Destacamos a este autor porque su influencia ha sido mucha y ha habido y hay un gran número de seguidores que defienden sus mismas tesis.
(9) Véase Borrat, H. (). El periódico, actor político. Barcelona, Gustavo Gili.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Saludos amigo gracias por su visita a mi Blog , y por su seguimiento,por aquí estuve leyendo su magnífico Blog,y devolviendo la visita, muchos cariños.
ciudad escrita ha dicho que…
Muchas gracias por su visita.

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