domingo, 22 de junio de 2008

Obra para niños y niñas


Un momento para soñar
por Bruno Mateo

(Un salón lleno de plantas, grupo de niños y niñas. Una maestra con estampa de buena persona, amable y dulce. Una niña se destaca por entre los demás. Su nombre es Cipriana. Los niños y niñas están sembrando plantas en diferentes potes de todos tamaños)
Cipriana: ¡Maestra!...¡Maestra!. (El grupo de niños y niñas no permite que su voz se oiga. Mucho ruido. Cipriana grita) ¡Maestra! (La maestra voltea)
Maestra: (en tono amable) ¿Qué pasa Cipriana? ¿Por qué gritas de esa manera? No soy sorda (los demás niños y niñas ríen)
Cipriana: es que no me dejan hablar. Ellos hacen mucha bulla.
Maestra: ¡Está bien!. Dime ¿Qué quieres?
Cipriana: (con una planta en la mano dentro de su pote) Esta planta está como muerta.
Maestra: es que no le has echado suficiente agua… A ver (toma la planta) Las plantas necesitan agua, luz, tierra y vitaminas para crecer sanas y fuertes.
Cipriana: Como nosotros, ¿verdad?
Maestra: ¡Si! Tienes toda la razón mi querida Cipriana. Los niños y niñas al igual que las plantas se les debe cuidar mucho para que crezcan y hagan de nuestro planeta Tierra un mundo mejor. (Todos se sientan alrededor de la maestra) Ustedes son lo más importante. Porque de ustedes depende la armonía y el progreso de nuestro país. Siempre debemos soñar con cosas lindas para todos por igual.
Cipriana: pero yo no soy igual que los varones.
Maestra: Por supuesto, Cipriana. Tú eres niña y ellos son varones.
Cipriana: ¿Entonces?... No entiendo.
Maestra: escucha. Todos los seres humanos. Niños y niñas, mujeres, y hombres, ancianos y ancianas, muchachos y muchachas tenemos los mismos derechos a soñar un mundo mejor.
Cipriana: Maestra y ¿cómo se hace eso de soñar?
Maestra: ¿Soñar? Soñar es cerrar los ojos y ver otros mundos. Otras cosas. Es ver, por ejemplo: un perro con alas, ver tu plaza llena de árboles llenos de frutas, ver que las calles de tu ciudad estén limpias, ver a todo el mundo a sonreír.
Cipriana: entonces mi matica (abraza su planta) no puede soñar, porque ella no tiene ojos para cerrarlos.
Maestra: Es cierto, Ciprianita, pro tu puedes imaginar que los tiene.
Cipriana: entonces puedo imaginar todo l yo quiera. Es como un gran teatro de luces, bailes, colores, música, personas, a usted y a mi matica.
Maestra. ¡Exactamente! Es un teatro lleno de arte. Vamos a cerrar los ojos por unos minutos (todos obedecen las órdenes) Imaginen un escenario.
Cipriana; ¿cómo el auditorio de la Escuela?
Maestra: ¡Así es! Imaginen el auditorio de la escuela o si quieren imaginen cualquier calle. Por ejemplo, la calle donde ustedes viven. Respiren profundo (Los niños y niñas obedecen alegres) Ahora escuchen una voz agradable que les dice hermosas palabras. A esas palabras se le conocen como Poesía (Se recita un poema. Después que finaliza el poema) Ahora viene algo bello. Sonidos hechos por diferentes instrumentos. Eso es la música. ¿La sienten?
Cipriana: ¡Qué lindo se oye! Me gusta la música.(Tocan la pieza escogida. Al finalizar la maestra continua) Pero no abran los ojos, porque nos falta algo… ¿qué será?... Cipriana, ¿qué nos falta? Piensa.
Cipriana: ¡Ya sé! Nos falta el baile (Comienza el baile. Al finalizar. Todos abren los ojos. Suspira) ¡Maestra!
Maestra: dime.
Cipriana: qué bello es soñar. Ojalá que nunca dejemos de soñar.
Maestra: ¿les gustó el viaje al mundo de las artes y los sueños?
Cipriana: A mi me encantó.
Maestra: los sueños son deseos. Nos ayudan a crecer, así como el agua, la luz y la tierra ayudan a las maticas a crecer, así las artes ayudan a desarrollar el mundo hasta convertirlo en un lugar hermoso.
Cipriana: Nunca dejaré de imaginar ni soñar.
Maestra: Nunca debemos dejar de soñar por un futuro mejor (Todos los niños y niñas aplauden con alegría. Apagón)

Final.

SACVEN No. 9070
Caracas, junio 2008.